Cómo cambiar de ritmo en un texto | Clara Tiscar

Cómo cambiar de ritmo en un texto

By Clara Tiscar | Técnicas narrativas

May 16
qué es el ritmo en un texto

Una de las cosas que tenemos que tener en cuenta al escribir es qué queremos transmitir con el ritmo,  qué pretendemos que sienta nuestro público con ello.

Usando un ritmo lento podemos conseguir que sienta el mismo tedio, agobio o impaciencia que sienten los personajes.
Habitualmente se recomienda el uso de frases cortas, pero dependiendo del ritmo que queramos imprimir a nuestro texto las usaremos muy cortas o muy largas.
El texto no solo se lee, también se visualiza y a simple vista muchas veces ya puedes detectar el ritmo de la narración. Tenemos que jugar con todas las cartas disponibles para conseguir que el lector se zambulla del todo en nuestra historia.
Para aprender a jugar con el ritmo debes practicar y escribir con intención. Lo ideal es empezar escribiendo relatos; son cortos, rápidos de escribir y te permiten ver el resultado de tus pruebas al momento.
Vamos a ver qué recursos tenemos como escritores para definir el ritmo del texto.
ritmo en el texto
© freestocks

La longitud de las frases

Usa frases cortas y muy concisas para imprimir un ritmo frenético a tu texto. Su lectura será rápida y atropellada, ya que estará lleno de puntos que llevarán a silencios.  También puedes usar frases más largas y con pocos silencios para denotar que el pensamiento va muy rápido. Al lector le costará llegar al final de la frase y es posible que termine tan cansado como los personajes. El truco está en ser comedido a la hora de usar estos recursos.

La sonoridad  y longitud de las palabras

Jugar con las aliteraciones, por ejemplo nos puede dar mucho juego a la hora de crear un ritmo ya que ciertos sonidos predisponen al relax y otros, en cambio, nos ponen alerta. Cuando escribimos debemos releer, ni que sea mentalmente, el texto en «voz alta» estar atentos a cómo suena, qué ritmo transmite. Buscar palabras adecuadas nos ayudará a transmitir mejor ese ritmo.
Además podemos jugar a buscar palabras más largas, más cortas, mas complicadas de leer, con doble significado… Las palabras lo son todo, qué voy a contaros.

Los silencios

Los signos de puntuación sirven para mucho más que dar tiempo a respirar cuando uno lee. Sirven para imprimir ritmo, para conferir un tono a lo que se dice, para marcar los silencios, los espacios y distribuir el texto en el papel. Como decía en un punto anterior el texto no solo se lee, se oye mentalmente y también se visualiza. Juega con los puntos, las comas y los puntos a parte para darle un ritmo distinto a lo que escribes.

Oraciones subordinadas

Cuanto más compleja es una frase y más oraciones subordinadas hay dentro de ella más lento es el ritmo de lectura y de comprensión. Úsalo para escenas lentas o personajes enrevesados, pero no abuses de ello. Tampoco es bueno abusar de justo lo contrario. En el primer punto recomendaba frases cortas o muy cortas, tal vez solo verbos, para dar un ritmo frenético. Pero esto no se puede usar de forna habitual sino que lo usaremos cuando juguemos a dar distintos ritmos a una narración larga en función del personaje o de la acción que estemos transcribiendo.

Estos son algunos de los recursos que podemos usar los escritores, pero podrías inventarte los tuyos, como hizo José Ángel Mañas, en Historias del Kronen. ¿Se te ocurren otros?

 

About the Author

Soy Clara Tiscar, escritora y mentora de autores. Trabajo con autores perseverantes que creen en su talento y quieren mejorar su técnica.

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(2) comments

Fénix 7 diciembre, 2017

Gracias por el post. Conciso, imprescindible y muy esperado por algunos. Felicidades por el blog.

Un saludo.

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    Clara Tiscar 7 diciembre, 2017

    ¡Gracias!

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