Preparados, listos… ¡Acción!

las leyes de la acción

Decía en mi último artículo que muchos lectores se quejan de haber tirado el dinero cuando leen un libro que no les ha gustado y muy pocos se quejan de haber perdido el tiempo. Yo no suelo sentir que pierdo el tiempo cuando un libro no me gusta. Si no puedo con él directamente dejo de perder el tiempo y lo abandono, pero si veo que puedo aprender algo con ese libro, no lo dejo. Leyendo un libro que no te gusta, puedes aprender algo, aunque sea cómo no hacer ciertas cosas. Un fallo común en muchos de los libros que leo y no me gustan son los problemas con la acción. No siguen las leyes de la acción. O, directamente, no hay acción.
La acción es algo básico en las historias. Toda historia es acción. ¿Si no qué te están contando? Siempre hay un conflicto, que se resuelve mediante la acción. Cuando no es así, es cuando sentimos que nos hacen trampa, como contaba Álex en su blog Inteligencia Narrativa  al hablar del Deus Ex Machina.

Las leyes de la acción son una de aquellas cosas que tienes que aprenderte de memoria, que tienes que conseguir que forme parte de tu ADN, que no tengas que preocuparte de ello cuando planifiques una novela. Lo revisarás en la estructura y cuando escribas surgirá de forma de forma natural. Si ahora mismo te estás preguntando sobre las diferencias entre planificación y estructura, pienso hablar de ello en mi artículo para suscriptores de la próxima semana. Si quieres recibirlo, apúntate aquí mismo:

9 LEYES DE LA ACCION

Las 9 leyes de la acción

1. UNIDAD

Todas las tramas tienen que tener un nexo en común, cruzarse de alguna forma, converger en un mismo punto. La ley de unidad dice que las tramas secundarias tienen que estar subordinadas a la principal.
Nada de historias inconexas, que se cruzan pero sin que se afecten unas a otras. Como mínimo tienen que tener un tema común, por algún motivo están ahí, si no tienen nada que ver una con otra, escribe un libro para cada una de ellas. Las tramas tienen que formar parte de un todo, y por todo no me refiero al resultado final (un libro con dos historias, que no tienen nada que ver pero que el autor ha decidido intercalar), sino a lo que cuenta el libro o la peli en la que estés trabajando.

2. AVANCE

No hay otra. La historia siempre avanza y esto es algo que tiene que quedar claro desde la sinopsis. En tu primer bosquejo de la historia que vas a contar ya tienes que ver los avances, podrás perfeccionarlos después.

Si escribes una sinopsis para un proyecto audiovisual y esperas la confirmación del productor para empezar a escribir el guión, esta sinopsis es lo único que tienes para demostrar cómo será la acción en tu película. En cada párrafo tienes que subir un escalón. Después de escribir cada párrafo quien lo lea se pregunte, ¿y ahora, qué? Y, por supuesto, responderlo en el siguiente párrafo dejando abierta otra duda. Así es como avanzan las historias.

En el caso de las novelas, si eres de los que planifica y estructura antes de empezar a escribir es un punto que tiene que quedar claro en el mismo esqueleto de la historia. Sin avance no vas a tener una buena historia. Tienes que tener un objetivo y una serie de acciones con las que puedas sortear los obstáculos que, como veremos en el siguiente punto, cada vez son más complicados de superar.

3. IN CRESCENDO

Lo que decía en el punto anterior. La trama tiene que avanzar siempre, sin parar y sin volver atrás. Y siempre en subida. A nadie le gusta que algo que ha subido baje de repente antes de llegar al final.

Los acontecimientos, los obstáculos, el peligro, la distancia entre los dos amantes, todo tiene que ir in crescendo, solo hay una cosa que puede disminuir, pero que es lo que mejor apoya al ritmo creciente y que es el tiempo.

El tiempo que te queda es lo único que no puede aumentar. Si usas el recurso del plazo límite, que el tiempo se agote ayudará a aumentar la tensión y a complicar los obstáculos; con menos tiempo el objetivo se aleja y… ¡la tensión crece! Recuerda siempre ir de menos a más. Si empiezas muy fuerte, tienes que asegurarte de poder superar eso, de mantenerlo en alto hasta el final.

4. TENSAR Y RELAJAR

Acción que no para, una trama que avanza constantemente, una tensión o un peligro cada vez más fuerte… Se trata de tensar, pero de vez en cuando tienes que relajar. ¿Has puesto alguna vez la silla de montar a un caballo? Se sujeta con una especie de cinturón, la cincha, y que tienes que apretar firmemente para que la silla no se mueva. Es algo que tienes que hacer en dos fases. Primero tensas, sin pasarte, y después caminas con el caballo para que se relaje, expulse el aire que ha retenido en la primera tensión y puedas apretarle la cincha un poco más.

máxima tensión
Al escribir tienes que hacer lo mismo. Tensas. Dejas al lector o al espectador nervioso, deseoso de saber más, mordiéndose las uñas, y cuando ya le tienes ahí es el momento de relajar la tensión. Puedes hacerlo con una trama secundaria, con una escena emocional de tu personaje alejada de la trama que está tensando, con un momento de humor… Hay muchas formas de liberar tensión, pero ojo, la liberación total solo tiene lugar al final, cuando le quitas la silla al caballo.

Un apunte más, sobre la tensión y el humor: si lo que escribes es humor, la tensión son las risas del espectador. Los gags son los que producen la tensión y la liberación la encontrarán en esas escenas que no tienen tanta gracia y que te permiten, por otra parte, avanzar la trama para seguir creando tensión (risas) unos segundos más adelante.

La tensión es lo que busca el lector o el espectador cuando elige una historia: las risas en humor, amor o sexo en los romances, el peligro en los thrillers… Dependiendo de tu tipo de historia aportarás un tipo de tensión y la relajarás con lo contrario para que el lector pueda desconectar, reponerse y volver a empezar.

5. MOTIVACION

Tus personajes tienen que tener una motivación, una grande para la que escribes la historia y muchas motivaciones pequeñas para cada situación con la que se enfrentan, es decir: cada escena tiene sus propias motivaciones. Cada escena debe ser tratada como una mini historia dentro de tus historias, hablaré de ello en otro artículo. Hoy lo que nos interesa es que todo lo que hace un personaje debe estar motivado, tiene que tener una razón para hacer lo que hace. Por supuesto para que esto funcione el personaje tiene que hacer. Debe ser activo. Y de dónde viene la palabra activo? ¡De acción! ¡Queremos personajes motivados y activos!

6. ACCIÓN – REACCIÓN

Después de cada acción debe haber una reacción, o dicho de otra forma: las acciones tienen sus consecuencias. Cuando al personaje le pasa algo, que es lo contrario a que haga algo, asegúrate de que sea una acción de otro personaje (aceptamos universo como personaje). La pelota está ahora en manos de tu protagonista y tiene la obligación de reaccionar a lo que le ha pasado, lo que le ha hecho el otro, el terremoto que acaba de vivir o el incendio de su casa. Toda acción debe tener consecuencias.

Esto es algo que, como decía antes, se tiene que ver en la sinopsis. Acción-reacción: ¿qué ha pasado? ¿Y qué pasará ahora? ¿Y después? En cada nuevo párrafo de nuestra sinopsis podemos contestar a la pregunta del anterior con la reacción, que a su vez puede ser la siguiente acción, que requerirá una nueva reacción por parte de alguien más. No te líes, siempre es igual: acción – reacción. Causa – efecto.

7. EMOCIÓN

No leemos para buscar acción, lo que necesitamos es que nos emocionen, que nos hagan sentir cosas. Que nos hagan sentir miedo, que nos hagan enamorarnos de los personajes, odiar a otros… Es una forma de liberar tensión en nuestra propia vida a través de las historias y de las “vivencias” de otros. La catarsis. Las emociones son muchas, no solo son aquellas que te producen lágrimas, como pueden algunos. Lo que busca el lector, aunque no lo sepa, es que le emocionen. Que las historias le toquen, le lleguen, que le distraigan de su realidad y le ayuden a purgar sus propias emociones.

No lo olvides a la hora de escribir, juega con las emociones de tus personajes, llévales al límite para que el lector vaya con él, analiza qué tipo de emociones son las que se relacionan con el tipo de historias que escribes y asegúrate de que la acción de tu historia es capaz de emocionar (reír, llorar, enfadar, temer, amar, desear, odiar …).

Para conseguir la implicación emocional del lector tienes que construir personajes en los que se pueda ver reflejado o con los que se pueda identificar, que no es lo mismo. Uno se puede ver reflejado en un personaje que tiene una forma de ser similar a la suya o que pasa por una situación vital que el lector ya ha vivido pero puede ponerse en la piel de un narcotraficante o de una prostituta gracias a su empatía y al trabajo de creación de personaje hecho por el autor.

8. JERARQUÍA

Dentro de tu universo todo tiene su jerarquía: los personajes, acontecimientos, tramas. Todo tiene un orden que tienes que conocer y respetar, si un personaje es secundario, por poner un ejemplo fácil, a media novela no puede pasar a ser el protagonista. ¿Qué pasa entonces con el prota? Si le has matado, vale; pero si no, no puedes relegarle.

in crescendo

9. INFORMACIÓN

La distribución de la información es algo importante, por eso me gusta planificar y estructurar antes de escribir. Creo que uno de los peligros de escribir sin hacer esto es no  distribuir la información de forma correcta. Prometo hablar de esto, si te interesa, en otro artículo, pero llevo casi 2000 palabras y creo que ya sería demasiado.

La información es algo que tiene que distribuirse de forma planificada e inteligente. No atiborres al lector de información o le dejes sin datos hasta que sea demasiado tarde y ya lo tengas aburrido. No hagas trampa con la información que tienes, puedes jugar con el lector, claro está, pero teniendo siempre en cuenta que él está jugando contigo, no juegues solo. Si no tienes en cuenta las normas de juego del lector, no querrá volver a jugar contigo.

Con trampas no me refiero a hacer parecer culpable a un personaje que no lo es en una novela negra, o a hacer creer al lector que el chico al que ama tu protagonista no la corresponde (al fin y al cabo es lo que cree ella) me refiero a que no puedes engañar al lector, dándole al detective una pista determinante y que no la comparta con el lector porque eso acabaría con el argumento demasiado pronto para los intereses del autor. Tampoco puedes hacer que en la última página, tu chica en realidad esté enamorada de otro y le diga que no al chico al que ha perseguido durante todo el libro. Este tipo de trampas son las que no tienes que hacer con la información, porque eso es lo que son: trampas, no son giros finales ni sorpresas de última hora. Son sorpresas de las que no molan.

Mi recomendación final

Llevamos las historias en nuestro ADN, y las historias se han contado desde que el hombre es hombre de una forma concreta, puede que tú tengas un modo mejor de hacerlo, pero no te van a comprender.

El público no está preparado para entender las cosas de otra forma. El público evoluciona, claro está, cada vez necesita historias más visuales y con mayor acción, piensa que “ven” acción en la tele o en el cine durante muchas más horas de las que la leen a lo largo de su vida, sobre todo con las generaciones más jóvenes.

El público sabe, aunque no sepa que lo sabe, que las cosas en las pelis y en los libros siempre van de mal en peor. Que cada vez la apuesta es más grande y que el peligro es cada vez mayor. Eso es lo que entienden y lo que esperan porque el lenguaje audiovisual que todos llevamos dentro siempre ha sido así. Las leyes de acción no es que funcionen es que son necesarias, si te las saltas, lo que escribas no pasará de mediocre. Fijo.

Bueno, vale, puede que seas un genio, pero serás un incomprendido. Tú eliges.

Como siempre, si te gusta comparte. Déjame un comentario con tu opinión, tus dudas, objeciones… ¡Debatamos!

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Charo Bernal Celestino - 18 Septiembre, 2016

Gracias, Clara. Pondré todos tus consejos en acción. Tú sí que la sabes plasmar. Tu novela vibraba en cada instante.

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Marto Pariente - 18 Julio, 2016

Me encanta este artículo, Clara. Verbaliza lo obvio, que por más obvio que sea, a los autores principiantes, muchas veces nos cuesta que nos entre en la mollera. Un saludo y a pasar buen verano.

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