Por qué da miedo ser escritor

By Clara Tiscar | Superar el bloqueo

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Dic 23
temores de escritor

¿Te da miedo ser escritor? Cuando nos enfrentamos a algo nuevo sentimos miedo. También lo sentimos frente a situaciones no tan desconocidas pero muy importantes, aquellas que pueden tener como resultado un cambio en nuestra vida. Los escritores no somos una excepción, hoy hablamos de los miedos más frecuentes entre los aspirantes a escritor. 

Ser escritor da miedo. Escribir es un sueño para muchas personas. Creemos que nuestra vida cambiará, para bien, el día en que consigamos nuestro propósito. Por eso da tanto miedo, porque nos lo estamos jugando TODO.

No estás solo. Todos tenemos, o hemos tenido, miedo.

Casi cada día hay alguien que me escribe y me cuenta que tiene miedo. Como ejemplo, los comentarios sobre el miedo que he recibido en mi blog en los últimos días:

Siempre he soñado con ser escritora, siempre he tenido miedo de lanzarme a la piscina porque pienso que no voy a tener éxito

….flaqueo….siento que lo leo se parece a cuando me veo en el espejo! No me gusta nada! Jajjja, por ahí, digo, es miedo…

las historias originales las tengo todas regadas en cuadernos y se me resiste el armarlas, algo así como miedo.

A veces no son conscientes de que el miedo les está paralizando, otras sí, pero no siempre saben interpretar esos miedos. Creo que los bloqueos o los miedos son el síntoma de un problema. Como cuando alguien teme quedarse solo, por ejemplo, o a dormir con la luz apagada. No es la soledad lo que le da miedo, o la oscuridad, aunque le llamemos así. Ese miedo nos habla de algo más profundo, en este caso bastante evidente: miedo a que te pase algo, miedo a morir o a sufrir. ¿Verdad?

miedo a ser escritor

El miedo es bueno y necesario

Necesitamos sentir miedo para ser prudentes, por ejemplo.

El miedo te mantiene en alerta. Y es lo que te salva la vida en situaciones de peligro. Es lo que hace que la química y las conexiones nerviosas de nuestro cuerpo hagan su trabajo cuando es necesario. El miedo es lo que nos ayuda a sobrevivir. A sacar energía de donde parece que no hay nada. Gracias al miedo somos capaces de correr más, de tener todos nuestros sentidos rindiendo al 110% a la vez. El miedo nos ayuda a pensar con rapidez, a actuar con celeridad. Pero también puede bloquearnos. Hay que saber utilizar el miedo. Y hay que saber vencer esos temores que no nos impulsan sino que nos paralizan.

Miedos comunes que paralizan la escritura

Miedo a hacerlo mal

Miedo al rechazo, a que se rían de ti, a que te hieran con las críticas. A no poder soportar que todo el mundo se entere de que has fallado. Piensas que fallar una vez significa perder todas las oportunidades.

¿Temes el ridículo? El miedo a hacerlo mal se supera fácilmente. Tienes que trabajar y perfeccionarte. Recuerda que la primera novela no se escribe para publicar, se escribe para aprender. La segunda y la tercera también deberían tener esa finalidad.

Y no, eso no es perder el tiempo o tirar tu trabajo. No es malgastar tus mejores ideas en algo que no va a llegar a nadie.

¿He hecho hoy el símil de la escritura con el deporte? Creo que no. Allá voy.

¿Saldrías a correr una maratón sin haber entrenado?

Si tu respuesta es no: ¿Qué consideras que son todas las horas de entrenamiento que acumulan las zapatillas de los corredores? ¿Una pérdida de tiempo? No. Pero, ¿es algo que merece que el mundo lo conozca? Tampoco.

Un corredor entrena de varias formas distintas, no siempre corre. O no siempre corre las mismas distancias y al mismo ritmo. Además, de un buen entrenamiento debería llevar una vida de horarios saludables y buena alimentación. Un escritor también. No me refiero a los hábitos saludables y a la buena comida (aunque desde mi punto de vista ambos son indispensables) me refiero a que a parte de escribir un escritor debe cultivar otras áreas para poder hacer bien su trabajo.

Sigamos con el ejemplo del corredor. Está entrenando. Se cronometra y tiene un tiempo fabuloso. Es de esperar que el día de la carrera, si no pasa nada raro, con la adrenalina del momento pueda mejorar su marca. Pero para comprobarlo tendrá que correr esa maratón y enfrentarse al resto de corredores.

Es como cuando te das cuenta de que ya tienes una buena obra. Que tu entrenamiento ha sido efectivo. Ya puedes salir a correr y enfrentarte a las críticas y la competencia.

Solución para el miedo a hacerlo mal

Si tienes miedo a hacerlo mal, aplica la ley del perfeccionamiento y convierte ese miedo en respeto y que te sirva de impulso para tomarte en serio lo que haces y mejorar.

Miedo a que no sepan entenderte

Siempre se dice que los grandes genios son avanzados a su tiempo. Que en su momento no supieron entenderles. Y, como digo siempre, claro que hay genios. Y claro que puedes ser uno de ellos. Pero créeme, que hay cada iluminado por ahí... que te dice que es un genio incomprendido y que el mundo no sabe valorar su talento cuando en realidad son ellos los que no han comprendido que su nivel de escritura es peor que el de un niño de primaria. Oye, y que puede que sean genios y que tengan unas ideas brillantes… Pero mientras no aprendan a usar la herramienta con la que tienen que mostrar su genialidad no tienen nada que hacer.

La herramienta de los escritores es la lengua

Tiene sus reglas. La novela, o el guión, también tienen sus reglas. Muchos de estos “genios” no se han molestado en aprenderlas, para qué si ya son geniales.

De nuevo te remito a la ley del perfeccionamiento. Si crees que tu problema es que no van a saber entenderte empieza a poner solución desde ya mismo.

Si el mundo no está preparado para tus historias, prepara tú al mundo para ellas. O adáptate a lo que entiende el mundo y poco a poco les vas preparando para lo que tienes que ofrecerles.

Decir: “yo quiero ser escritor pero paso porque soy tan genial que el mundo no me entendería” me parece una de las peores excusas, de las más egocéntricas y enfermizas del universo de las letras. Si eres tan genial, colega, y el público no está preparado para ti y realmente quieres conectar con ellos, tendrás que mediocrizarte y darles lo que quieren. ¿No? Digo yo, si lo que quieres es vivir de escribir.

Si lo que quieres es que te reconozcan como genio, pues haz lo que hacen el resto de “genios”: publica una mierda y después pon como excusa que no han sabido entenderte. (Claro que escribiendo 200 palabras sin una sola coma es difícil entenderte… Pero oye… la culpa es del mundo, que no está preparado para ti).

¿Quieres ser comprendido?

Pero si quieres que te entiendan, si tienes algo que decir, tienes que pensar en quién lo va a recibir. Un libro es una forma de comunicación. Una manera más de contar una historia. Y para poder comunicar hacen falta tres elementos: emisor, mensaje y receptor.

Si alguno de estos elementos está distorsionado la comunicación no tendrá lugar.

Si el emisor no emite el mensaje de forma clara e inequívoca: no habrá comunicación.​

Si el mensaje no está preparado para que el receptor lo entienda: no habrá comunicación.

Si el receptor no está preparado para interpretar el mensaje: no habrá comunicación.

Solución para el miedo a no ser comprendido

Así que si tienes claro que tu mensaje es demasiado complejo para el público, adáptalo y asegúrate de que te entiendan.

Si eres un genio, adaptar tu trabajo a lo que pueda entender el público no te costará nada; una pequeña discusión con tu ego para que te permita rebajarte.

Para los demás, la ley del perfeccionamiento mencionada en el miedo anterior. Trabajar y mejorar. Buscar el equilibrio entre lo que entiende el público y lo que quieres hacer tú. Puedes arriesgar, por supuesto, pero mi recomendación es que lo hagas poco a poco. En pequeñas dosis. Domina primero todas las técnicas habituales, las que dominan los escritores y las que el público espera encontrar cuando lee, y poco a poco dedícate a cambiar las reglas. Evoluciona. Pero para evolucionar primero hay que empezar en un nivel inferior.

miedo a escribir

Miedo a la exposición

Miedo a que nos confundan con nuestros personajes. O a que nos vean realmente en cada uno de ellos. O a que solo vean de nosotros la parte negativa, la que nos avergüenza.

Es miedo a quedar desnudo frente a tu audiencia. Que descubran que algún personaje tiene algo de verdad, algo de ti. O peor, que crean que lo tiene un personaje que en realidad no tiene nada que ver contigo.

Escribir sobre sexo, por ejemplo: temes que cuando lo lea tu madre tenga demasiada información sobre ti.

Escribir sobre sentimientos: tememos que nuestra realidad (la que solo nosotros conocemos) quede expuesta ante los demás. No solo nos van a conocer a fondo sino que van a tener armas para luchar contra ti. Tus debilidades están expuestas.

En cambio, cuando matamos a alguien no tememos que nos reconozcan ahí. ¿O sí?

Superar este temor puede ser más fácil si aprendes a crear buenos personajes. Si trabajas y planificas tus historias y, por supuesto, si dejas de esconderte en tus personajes.

Siempre hay algo de nosotros en nuestros personajes. Aunque sea porque nos hemos puesto en su piel y hemos intentado pensar como ellos. Queramos o no, nuestra huella está por ahí escondida en algún sitio. Pero los personajes tienen que ser “ellos mismos”. Cuanto mejor los trabajes menos habrá de ti en ellos.

Cómo he vivido yo esta exposición

Mi experiencia personal en este tema es que, por ejemplo, en mi segunda novela “El poli que duerme en el coche, la periodista en paro y las cajas que pesan demasiado” cuando la lee alguien que me conoce me dice “te he visto claramente en la protagonista” y sí, hay cosas mías en Sara. Quizás las más evidentes, las que definen al personaje por su forma de actuar: es patosa, impulsiva, deportista… Y ya. No hay nada más.

Sara, por ejemplo, dejó de trabajar para cuidar de sus hijas y se siente aburrida y frustrada. Mi problema es que como yo trabajo en casa mucha gente cree que no trabajo y han creído que mi situación y la de ella son iguales, pero no. Hace 10 años que dejé de trabajar fuera de casa y no ha pasado un solo mes sin que genere ingresos por mi trabajo. Así que de inactiva o aburrida nada. Pero es muy fácil pensar: “ah, Clara también está en casa: debe sentirse frustrada, aburrida y … ¡enamorada un padre del cole!” (tendrás que leer el libro para entenderlo)

Sí. Por él también me han preguntado. Curiosamente nadie me ha preguntado qué hice con los seis millones de Euros. Sara se los encuentra pero nadie ha creído que a mí también me pasara… (tendrás que leer el libro para saber qué hacer Sara con ellos)

En cambio, nadie me ha dicho que me ve detrás de Álex, el personaje masculino de la novela. Y ahí también estoy yo. Si tuviera que quedarme con uno de los dos personajes o comprobar qué nivel de afinidad tiene cada uno conmigo, Álex saldría ganando. Tiene mucho más parecido a mí del que tiene Sara. Pero nadie se ha dado cuenta. ¿Será por ser un hombre? ¿Será que me han visto detrás de ella y no se les ha ocurrido que también puedo estar detrás del otro?

Conclusión: siempre se buscan las coincidencias, y si hay algún parecido con la realidad se asume como real.

A mí me da igual lo que piense la gente. Yo no soy ninguno de mis personajes. No uso mi vida para ilustrar mis historias.

Si tienes que esconderte detrás de un personaje y contar algo que te preocupa tienes que encontrar la forma de darle la vuelta y convertirlo en algo diferente, algo con lo que no te puedan identificar. Una metáfora de lo que realmente quieres contar.

En resumen: para superar este miedo tienes dos opciones, y recomiendo aplicar las dos.

Solución para el miedo a la exposición:

En primer lugar no te escondas tras tus personajes. Crea personajes y trabájalos a fondo.

En segundo lugar aprende a pasar olímpicamente de lo que digan los demás. Prepara un chiste para cuando te digan la gilipollez de turno y listos.

Miedo al fracaso

Parece igual que el miedo a hacerlo mal, pero no. El miedo al fracaso va un poco más allá.

Es el miedo a perder un objetivo y a que tu vida deje de tener sentido.

Como decía al principio (hace como dos mil palabras) cuando soñamos con escribir creemos que eso nos dará la felicidad. Que cambiará nuestra vida. Creemos que todo tendrá sentido y todas esas cosas. Cuando queremos escribir sentimos que tenemos un don para ello. Que tenemos algo especial.

El miedo al fracaso es miedo a no tener ese don, a descubrir que nuestro objetivo vital es imposible. Al sentimiento de vacío que nos quedaría cuando descubrieramos que esa vida fantástica con la que soñamos no va a tener nunca lugar.

Por eso no escribimos. Porque es mejor tener ese sueño, que nos hace felices cuando nos imaginamos viviendo en él, que no tenerlo. Porque mientras el sueño esté vivo queda la esperanza. Pero si lo intentamos y fracasamos, solo quedará el vacío.

Solución para el  miedo a fracasar

¿No tienes orgullo? Úsalo para seguir en pie. Vuelve a la ley del perfeccionamiento. Si temes fracasar, trabaja para que eso no ocurra. Hazlo lo mejor posible. Cambia tus expectativas. No esperes hacerte rico, no esperes ser famoso, no esperes gustar a todo el mundo (y si no gustas a nadie, prepárate para pensar que lo has hecho mal, no que la gente no te entiende). Y si realmente fracasas, pues lo sigues intentando. Yo siempre digo que unas veces se gana y otras se aprende. Simplemente, aprende de ello. Lo has adivinado, de nuevo la ley del perfeccionamiento.

Comprueba qué sientes al escribir. ¿Te hace feliz? ¿Lo necesitas? Si te hace feliz contar historias, simplemente hazlo. La felicidad está en el camino, no al final de él. La felicidad no es un premio que te dan al final de una carrera, es lo que sientes mientras estás corriendo.

Si quieres ser escritor, escribe. Ya te preocuparás después de si lo que has escrito es lo suficientemente bueno o todavía no. Si escribes y disfrutas, ya es un éxito. Aprende a relativizar las cosas y a ir paso a paso. Da mucho menos miedo.

Miedo a no tener nada que decir…

Otro clásico. Miedo a quedarse en blanco. A no saber cómo continuar con una historia, a terminar un libro y no saber de qué va a ir el siguiente…

De nuevo te digo lo mismo: escribe. Mientras lo haces te mantienes en forma y creativo.

Además, escribir es un oficio, una técnica. Como tal, tiene sus procesos para obtener ideas y hay formas de asegurarte no quedarte bloqueado a media novela. Una de ellas es la planificación. Si diseñas bien tus historias tienes muchas más opciones de disfrutar de la escritura y no bloquearte.

Para superar el bloqueo te recomiendo mi libro, que puedes encontrar en Amazon o aquí mismo, suscríbete al pie de este artículo para descargar el PDF gratis. 

… o a no ser nadie para decirlo.

En psicología a esto le llaman “miedo del impostor”. Cuando te planteas “quién soy yo para dar lecciones” (o para hablar de esto o para autopublicar mi libro…) Es el miedo a que no te tomen en serio. A que solo creas tú en ti mismo, o a no saber lo suficiente para tener credibilidad.

Si tu credibilidad se está construyendo simplemente apóyate en otras cosas, en lo que tienes ahora y no en lo que todavía no tienes. Sé humilde y acepta que nunca lo sabrás todo. Pero también llega un momento en el que tienes que aceptar que ya sabes mucho más que la mayoría. Y eso no es ser egocéntrico ni nada de eso, simplemente es.

De nuevo, para llegar a esto: ley del perfeccionamiento.

Miedo a defraudar

Lo hiciste. Lo conseguiste una vez. Publicaste, o escribiste un buen libro. Sabes que hay personas que esperan otro trabajo tuyo.

¿Fue casualidad que les gustara?

¿Sabrás estar a la altura?

El miedo a defraudar creo que nos acompaña siempre, cuando ya hemos huido del resto de miedos y ya escribimos y publicamos siempre nos queda el miedo a no dar la talla, a no estar a la altura.

Quizás porque experimentas con otro género, quizás porque tu primera historia era algo que llevabas trabajando mentalmente durante años. Sea por la razón que sea ante cada nueva historia sentimos ese vértigo, e​se miedo. 

Creo que nadie está exento de sentir miedo y, como decía al principio, los miedos nos ayudan a estar alerta y a hacer las cosas mejor. Temerle a algo, no hasta el punto de que te paralice, es totalmente normal y diría que hasta sano. Mal irás el día que no sientas nervios, miedo, inseguridad... ¿No?​

¿Qué hacer con nuestros miedos?

Aprovecharlos.

Darles la vuelta.

Reconstruirlos.

Ponerlos en el punto de salida y que te sirvan de impulso para llegar más lejos y más seguro. El miedo puede ser un cinturón de seguridad. Algo que te ayuda a ser más reflexivo, a tener más respeto por lo que haces, a tomártelo más en serio.

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No dejes que los miedos te paralicen. Escribe y termina lo que empiezas. Asume que esto es un proceso en el que te equivocarás muchas veces. Relativiza. Rebaja tus expectativas. Y, sobre todo, disfruta. Si no disfrutas escribiendo, o no sientes los beneficios después, que escribir puede ser doloroso pero después te deja como nuevo (como nadar 100 piscinas); si no eres capaz de renunciar a nada por escribir más… Será que sueñas con algo equivocado. Renuncia a eso y piensa qué es lo que te haría realmente feliz. No vas a ser feliz siendo escritor si no eres feliz escribiendo, esto es así, ¿para qué alargar la agonía?

About the Author

Soy Clara Tiscar, escritora y mentora de autores. Trabajo con autores perseverantes que creen en su talento y quieren mejorar su técnica.

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(21) comments

Miguel Calvar 16 septiembre, 2017

Creo que la primera novela es la realmente buena de un escritor. Nadie debería escribir más de una novela.

Reply
    Clara Tiscar 19 septiembre, 2017

    Hola Miguel, entiendo que lo dices porque la primera obra parece la más genuina, la que contiene la esencia y lo que realmente queremos decir. Sin embargo, la mayoría de primeras novelas no son nada buenas, carecen de técnica y en muchos casos son de autores demasiado jóvenes como para que ya puedan dejar un testimonio vital. Las personas crecemos, evolucionamos, maduramos… llámale cómo quieras, el caso es que nos convertimos en personas distintas a lo largo de las diferentes etapas de nuestra vida creo que eso es genial verlo reflejado en las obras. El problema de muchos, a parte de la técnica, es querer meterlo todo en esta primera novela, como si el mundo se acabara. Y no, yo creo que hay que ir paso a paso y novela a novela.

    Reply
Estela 26 agosto, 2017

Hola Clara, leo todo lo que me envías , quiero ser escritora, de hecho me consideran una pues ya publiqué un libro de poemas, pero debo decir que me siento muy lejos de lograrlo. Quiero escribir sobre la historia de mi familia. De mis abuelos. Deberé usar mucho mi imaginación pues sé muy poco de ellos. Y no sé cómo empezar. Tengo algunas anécdotas de mis tíos y padre y de cómo fue su vida al principio, pero nada más .
Estoy haciendo ya un curso de escritura creativa pero confieso que no le dedico el tiempo necesario.
También creo que me gusta mas escribir poemas. Estoy trabajando en mi segundo libro.
Te cuento esto así tienes una idea sobre mí.
Seguimos en contacto
Estela

Reply
    Clara Tiscar 19 septiembre, 2017

    Hola Estela, gracias por tu comentario. Ánimo con ese libro sobre tu familia, no suelo ser muy partidaria de este tipo de libros, pero si dices que tendrás que ponerle mucha imaginación me parece que lo podrás enfrentar mejor que si quieres ceñirte a la realidad. Simplemente ten en cuenta que la historia de tu familia es un punto de partida, estás escribiendo una novela y tienes que trabajar con los elementos narrativos propios de las novelas, aunque en la historia real no se dieran. Si no, son libros que no funcionan.

    Reply
Disabel 2 marzo, 2017

Precioso, muy buen artículo que me ayudo mucho a “ver desde afuera” mi propia situación. Me gustaría poder darle me gusta como en facebook.
Muchas gracias al autor por los consejos.
PD: ¿Será posible una entrada sobre la escritura en primera persona?

Reply
    Clara Tiscar 2 marzo, 2017

    Hola Disabel, gracias por tu comentario. Apunto tu sugerencia, ¡muy buena idea!

    Reply
Elgomes 17 febrero, 2017

La parte de los “genios” me encantó. Se ve que algún roce ha ras tenido con alguno, me pareció divertido además el lenguaje que usaste. Personalmente creo que hay personas que jamás escribirán calidad con continuidad. Creo que es un problema de carácter sobretodo (humildad, generosidad, curiosidad, actitud constructiva,..), porque en principio cualquier persona con conocimientos de gramática, cierto currículo como lector y algo de sensibilidad artística, debería poder ser escritor.
Pero como bien apuntas (creo haberlo leído aqui), la forma de ver las cosas, el análisis que el escritor hace de la realidad, son lo que le hace verdaderamente especial. Por lo tanto antes de escribir, el asunto ha sido pensado y dicha forma en que se desmenuce la idea, es tan importante como el estilo (de hecho tema y forma deben ir a la par). En resumen, creo que mucha gente jamás será escritor/a, pero no por los motivos que creen.

Buen artículo. Un saludo.

Reply
    Clara Tiscar 23 febrero, 2017

    Ay los genios… ¿quién no conoce a ninguno? Quizás es que los he conocido yo a todos :D. Y también he conocido a gente con talento y gracia para escribir que no cree tenerlo y abandonan… y eso sí que es una pena.

    Reply
      Elgomes 25 febrero, 2017

      Eso también es cierto.

      Reply
      Andrés 3 marzo, 2017

      No sé en qué grupo, de los que has enumerado, incluirme; igual soy de otro que no has nombrado, quién sabe… Yo disfruto escribiendo. Hace realmente poco que me lo propuse como algo un poco más serio de lo que había hecho con anterioridad. Fue al atreverme a escribir en uno de esos periódicos virtuales que circulan por internet y ver que algunas personas, sin que yo les pidiera su opinión sobre lo escrito, me dijeran que les gustaba lo que hacía. Eso me animó y escribí unos pocos relatos cortos. Y me gustó la experiencia. Entonces me dije “¿y por qué no una novela?”. Y lo hice, con ganas y disfrutando. Y ya voy por la segunda. Pero, y aquí es donde aparecen mis problemas, o mis miedos o fantasmas, y es que, cada vez que hago una lectura detallada de alguna de las escenas, le encuentro algo que debe ser mejorado y nunca me quedo contento con el resultado. No por lo que puedan opinar los que pudieran leerlo, sino conmigo mismo. Yo creo que, en el fondo, es miedo a tener la novela ya terminada del todo y enfrentarme a la publicación, sea por editorial o auto-publicada. Ahora estoy muy a gusto escribiendo la segunda mientras reviso una vez más la primera, y no pienso en el momento de que salgan al público general. Tú tienes más experiencia, has conocido a mucha más gente que yo que escribe: ¿Cuál crees que es realmente mi miedo? ¿O es otra cosa lo que me impide, inconscientemente, dar el paso más lógico cuando se tiene terminada una obra? No sé pero, mientras aclaro eso, yo sigo escribiendo. Porque me gusta hacerlo 😛 Un saludo, Clara.

      Reply
      Clara Tiscar 9 marzo, 2017

      ¡Hola Andrés! No soy psicóloga así que no puedo diagnosticarte , quizás es miedo al fracaso… yo creo que ese vértigo lo sentimos todos. Mal iríamos si no lo sintiéramos. ¿No? Mi consejo es que lo uses para impulsarte, quizás no necesites ponerle nombre, solo plántale cara.

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[…] autores no se deciden a autopublicar porque tienen miedo de que lo que publican no sea lo suficientemente bueno. Necesitan una editorial que haya apostado por su talento y que […]

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[…] regalías, podemos sufrir de depresiones, procrastinación crónica, problemas de concentración, miedos diversos, burnout por tantas tareas que se exigen de nosotros, ataques de pánico ante un lanzamiento o un […]

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Federico 14 enero, 2017

Hola Clara.
Gracias por el post. Desde mi perspectiva, creo haber superado la mayor parte de esos miedos , de un modo un otro. Sólo me queda uno, que creo no haber detectado en tu post: el miedo al vacío. Tengo obras – una publicada, otra llamando para serlo y dos concursando -. Ideas, todas: la cabeza bulle. Y enfrente, un mundo editorial no hostil, sino sordo. Historias archiconocidas de concursos amañados. Relatos no menos conocidos de plataformas de autoedición concebidas para sacarte el dinero. Y un mundo editorial que no te concederá la menor oportunidad a menos que seas Belén Esteban – un decir -. Eso sí que me desalienta. Todos los días, a cada línea.

Reply
    Clara Tiscar 17 enero, 2017

    EL miedo al vacío… pues sí ese también existe, tienes razón. En el sentido que tú le das y en el sentido de quedarte vacío cuando acabas de escribir… ¿verdad?

    Reply
Marina 28 diciembre, 2016

¡Hola! Ha resultado un artículo realmente inspirador para alguien como yo, que solo estoy empezando en este mundo. Me he sentido identificada en varios de esos miedos y ver que hay solución y que no estoy sola, ha sido muy reconfortante.

Gracias y un saludo.

Reply
    Clara Tiscar 30 diciembre, 2016

    ¡Hola Marina! No estás sola. Aunque escribir sea una tarea solitaria, los escritores compartimos muchas cosas… lo bueno es encontrarnos y poder confortarnos y echarnos una mano unos a otros. ¡Bienvenida!

    Reply
Iris de asomo 23 diciembre, 2016

Totalmente de acuerdo contigo. Creo que quienes amamos escribir hemos sentido estos miedos más de una vez. El miedo al fracaso es lo que más me ha marcado, siempre estamos en constante búsqueda de ser mejores y no nos preparamos para caernos, por eso tememos tanto a fallar. Es un artículo genial, me sentí muy identificada, un abrazo Clara.

Reply
    Clara Tiscar 23 diciembre, 2016

    ¡Muchas gracias! Sí, creo que tener miedo no es malo sino natural, la clave es saber usar nuestros miedos para construir con ellos. Respecto a lo que dices, es verdad, muchas veces nuestra educación implica luchar por el éxito pero no nos cuentan cómo levantar cuando nos caemos. Y cuando te has caído y sabes lo que duele… ¡Otro abrazo para ti! ¡Felices fiestas!

    Reply
Jorge 23 diciembre, 2016

Estimada Clara, como te he comentado en Facebook, me gustaría indicártelo por aquí.
Cuánta razón tienes. Ayer me lanzaron una reseña negativa de mi primer libro y pensé, ¿por qué no escucho las razones por las que a esta persona no le gustó? Anoté aspectos de errores gramaticales, de argumento, y personajes. También anoté aquellos aspectos positivos, así como objetivos cumplidos. No me he obsesionado ni tomado personal. Me siento contento porque en el camino del escritor, tenemos que mentalizarnos que nos van a llegar muchas collejas por todos lados, pero que debemos aprender de estas.
Fue mi primer libro, sí. Y lo hice para aprender como tú dices. ¿Qué más me puedo exigir? Ahora, con el segundo, me he dado cuenta de que mi velocidad escribiendo ha aumentado, que hago menos errores, y que soy capaz de crear argumentos y personajes más sofisticados. ¿Qué pasará cuando lleve diez?
Como te decía por Facebook, en mi libro, un personaje con una autoestima hecha polvo, recurrirá al deporte, entre otras cosas, para construir su autoestima (el trail running), y aprenderá en un momento dado que vale la pena hacerle frente a las cuestas, pues en la cima hay vistas preciosas.
Ha sido un artículo muy inspirador. Te has ganado un seguidor.

Reply
    Clara Tiscar 23 diciembre, 2016

    ¡Hola Jorge! Encantada de saludarte también por aquí. Hoy en día es muy fácil recibir críticas de nuestros libros. Basta con que los publiquemos… O que los compartamos en las plataformas indicadas. Y cuidado, porque no todas las criticas negativas implican un error, a veces es cuestión de gustos. También hemos de aprender que no puedes gustarle a todo el mundo.

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