Luchar contra la piratería o prohibir coches en una ciudad sin transporte

Piratería

Leo que hace cuatro días que un juez ordena bloquear la página de enlaces Piratebay. En teoría desde España ya no se puede acceder a esta página. Lo compruebo (piratebay.se), a la primera no puedo, pero si escribo la dirección entera (http…), entro sin problemas. Yo no soy de las que descarga, pero sí de las que piratea su ordenador para poder usar el servicio de Netflix.

Así que lo primero que pienso es si vale la pena luchar contra esto de esta forma. Creo que luchar contra la piratería es tan absurdo como prohibir que entren coches en una ciudad que no tiene una buena infraestructura de transporte (sí, yo y mis comparaciones).

Hace unos años algunos nos escandalizábamos con los planes de globalización, había movimientos antiglobalización y demás… Pero era inevitable llegar a un mundo totalmente globalizado. Nos guste o no.

¿No queríais globalización? Pues queremos poder consumir contenidos de forma globalizada. Claro, que para algunos globalizar es simplemente trasladar la producción a China, explotar a unos cuantos (muchos) y poder vender muy barato en su país, pero ganando más dinero que si fabricaran en casa.

El mundo del audiovisual es un ejemplo claro de cómo desperdiciar lo bueno que tiene la globalización. Cuando yo era pequeña, una película se estrenaba en Estados Unidos y tardaba un año en llegar aquí. Pero de eso hace treinta años. Han evolucionado las técnicas de producción, la logística, las comunicaciones, los transportes… todo es mucho más fácil, y sin embargo, la industria sigue distribuyendo contenidos prácticamente como lo hacía hace treinta años.

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Pero no todo el audiovisual es cine, los últimos años una gran parte del tiempo de consumo lo dedicamos a las series. Muchos apenas ven ya películas pero pasan muchas horas a la semana viendo series. Y eso ocurre de forma globalizada, en casi cualquier rincón del planeta.

Creo que no hace falta que comente lo que las redes sociales son capaces de hacer a este nivel. Te enteras de lo que pasa en la otra punta del mundo prácticamente al instante. ¿Por qué vas a esperar a consumir algo que ya está disponible?

Y aquí es donde la Industria debería haberse dado cuenta hace años, 10 tranquilamente, que aquí hay un negocio, uno muy grande, pero para ello tienen que cambiar las reglas del juego.

Como siempre que hay que cambiar las reglas nos topamos con los defensores de lo que ya se conoce. Aquellos a los que da miedo un cambio. Y aquellos a los que da miedo perder el negocio que tienen montado. Ese es el gran problema. Mientras la vaca dé leche no quieren dejar de ordeñarla. Tal vez dándole vacaciones a la vaca y dedicándose a criar terneras una temporada, con el tiempo podrían tener más vacas. Pero ya se sabe que más vale vaca en mano que ciento volando.

Año a año se ha ido viendo cómo parte del dinero que gastan las empresas en publicidad se desplazaba de la televisión a Internet, pero el mundo del audiovisual no es el principal beneficiado de estas inversiones.

Simplificándolo mucho, mi modo de ver la televisión es que consiste en una plataforma en la que meten contenidos que llenen los espacios entre pausas publicitarias. Las marcas pagan por la publicidad y con parte de ese dinero se producen y compran audiovisuales en forma de programas de entretenimiento, informativos, ficción… para que siempre haya alguien delante de la pantalla cuando salgan los anuncios.

Hay mucho dinero en juego, bastante competencia y un público cada vez más fragmentado. Eso es un handicap para las teles, que necesitan tener caballos ganadores para no perder a su audiencia y contentar al que paga el producto (la marca). Si no tienen audiencia, las marcas no pagan, o no pagan tanto… en fin, imagino que veis la vaca que se muerde la cola. Las teles tratan de hacer productos parecidos a los que ya funcionaron y que puedan reunir, como era tradicional hace treinta años (cuando solo había un canal de televisión), a toda la familia delante de la tele.

Aunque parte de la industria siga empeñándose en mantener este círculo vicioso inalterable, el público ya no lo acepta. Hace años que pasa del tema.

PirateríaPor tanto, la piratería es mala para el negocio. Está claro. Pero también es malo para el negocio esperar a ver si una serie funciona en Estados Unidos para comprarla y emitirla aquí pasados unos meses. Casi nadie la va a ver en la tele. Habéis tardado muchos años en daros cuenta.

Y se lucha contra la piratería para evitar que eso pase, que la gente vea series de forma globalizada, pero pocos son los pasos que se hacen para ofrecer contenidos de forma globalizada.

Bajo mi punto de vista es como querer prohibir que entren los coches en una ciudad donde no hay transporte. Si te pones muy duro puede que funcione, pero a costa de joder a la gente, que no quiere tener que ir andando a todas partes y dedicar tres horas para ir y volver del trabajo. A parte de los ecologistas a quien gustará que la ciudad esté limpia… a ¿quién le interesará que eso pase? Pues a la empresa concesionaria de los aparcamientos que se ponen en la entrada de la ciudad para que dejes tu coche.

Y me diréis que ya hay canales que te ofrecen las series al día siguiente de su estreno. Sí, lo celebro. Me alegro. Su catálogo me parece demasiado justo. Me parece un abuso que para contratar un canal de televisión tengas también que contratar Internet con esa misma compañía, una cosa son los contenidos y otra las telecomunicaciones. Aquí la ley de la competencia no tiene nada que decir. Para poder contratar el canal de series tienes que tener los servicios de movistar TV que implican, como decía, un cambio de proveedor de Internet. Ver este canal no te cuesta menos de 67€, según lo que veo hoy en su página web.

Este modelo de televisión ya es un clásico a estas alturas, por fin se ha innovado con lo que pedía el público, pero insisto, el catálogo debería ser más amplio o debería haber muchas más plataformas haciendo lo mismo. Y como todas te exijan tener Internet con ellos va a ser, como poco, complicado. Si todas cuestan lo mismo será, como mínimo, un poco caro.

Netlix produce y exporta sus contenidos por un precio más que razonable. Aunque su catálogo también es un poco justo y algunas series van con demasiado retraso, la producción propia de Netflix me parece interesante y justifica pagar la cuota mensual y piratear las DNS de mi ordenador para poder hacerlo.

No diré que la publicidad tal como ahora la conocemos está muerta, ni mucho menos. Es necesaria (para las marcas) y sigue funcionando. Pero lo que está claro es que hay nuevas vías y formas de acercarse al público. Branded Content. Ese es parte del futuro del audiovisual, y queremos que explote ya.

Algunas cosas en ese sentido ya se hacen y ya se han hecho como Psicodriving, una serie pagada por Honda para promocionar el Honda Civic.

Los jóvenes apenas ven la tele. Los niños no conciben que no puedan seleccionar sus propios contenidos, son expertos en crear su propia parrilla televisiva.

La forma de conseguir que los contenidos estén disponibles es que las marcas paguen su producción y los ofrezcan en la red. Si las teles insisten en seguir comprando cosas que todos hemos visto, pueden incluso comprarlo para emitirlo en la tele, una vez hayan visto que al público le gusta mucho.

En serio sres productores, estamos tardando mucho en buscar otras formas de financiar y distribuir contenidos. Dejemos de luchar contra la piratería prohibiéndola y empecemos a hacerlo ofreciendo alternativas. Seamos creativos.

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Toni - 1 Abril, 2015

Es sorprendente cómo funciona la televisión en nuestro país. Poco o nada tiene que ver con el mercado anglosajón en lo creativo, en lo arriesgado y aunque he escuchado excusas de grandes productores que el “problema” es que el mercado español no es el mismo que el norteamericano o inglés, me da la impresión que, como dices, el pastel es jugoso y el modo en que se reparten los pedazos les sale muy rentable. Impedir que vemos series en internet o las descarguemos no es más que el intento de hacernos tragar sus productos que, en muchas ocasiones, obedecen a intereses que poco tiene que ver con a calidad final. De la misma manera, por ejemplo, el mercado editorial no quiso vender libros digitales a un precio competitivo y adaptarse a las nuevas tecnologías, si no que lo ignoró porque le interesaba mantenerse tal y como estaba y ahora empezamos a escuchar sus lamentos. Poco importa la cultura en este país. Más bien creo que solo hay negocio. Y es verdad que es un negocio, pero también puede hacerse mirando al mercado internacional, o, si esto no es posible, por lo menos intentando que la gente vea cosas nuevas de factura nacional. Pero estamos en lo mismo: detrás de todo esto hay personas, y creo que son incompetentes, igual que nuestro presidente de gobierno. Hay modelos del que se benefician muchos y habrá que romperlos tarde o temprano. Luego entramos en el ámbito de la protección de derechos del autor… algo más complicado de tratar, pero seguro que en el camino nos encontramos todos.

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    Clara Tiscar - 1 Abril, 2015

    Hola Toni! Gracias!!
    Tienes razón, lo del sector editorial es otro claro ejemplo de cómo de mal se pueden hacer las cosas. Cómo el público y sus necesidades/demandas van por un lado y cómo el mercado, pese a que la tecnología lo permite y el público lo demanda, sigue a la suya empecinado en hacer lo de siempre.

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