En una novela el fin justifica los medios | Clara Tiscar

En una novela el fin justifica los medios

By Clara Tiscar | Técnicas narrativas

Dic 21
en la novela el fin justifica los medios

¿Por qué leemos? ¿Por qué vemos pelis, series, escuchamos atentas los chismes que nos cuentan? ¿Por qué nos gustan las historias? Por el conflicto; para saber cómo el personaje resuelve sus problemas. Leemos para conocer el final. Pero no queremos que nos lo cuenten directamente. Necesitamos conocer el proceso y cómo ha llegado el personaje hasta el final. En una novela, el fin justifica los medios. Si te saltas las partes del medio y vas directo al final, me estás robando la razón por la que leo.

Es cierto que en una novela no lo puedes contar todo. Y que es absolutamente necesario saber gestionar la información y limitar lo que cuentas a lo que es realmente imprescindible para el desarrollo de la historia.

En una novela harás muchas elipsis, y son totalmente imprescindibles.

Hablaré de las elipsis dentro de muy poco, pero antes de meterme de lleno en cómo evitar contar aquello que no quieres contar, tengo que explicarte cómo diferenciar entre lo que tienes que contar y lo que no tienes que contar.

Qué información es prescindible

En los cuando aprendes a escribir te recomiendan hacer elipsis y saltarte aquellas partes que no son interesantes para el argumento, o desarrollo del conflicto.

Las elipsis son necesarias para ahorrarte lo no interesante y útiles para generar tensión, pero eso que no significa que tengas que saltar directamente hasta la solución y obviar las partes intermedias.

Puedes prescindir de todo aquello que no tiene nada que ver con el conflicto o el argumento. De hecho, se recomienda no contar aquellas partes que no aportan información y que no hacen avanzar el argumento.

Aquí tienes algunos ejemplos de acciones o escenas sin relevancia para la resolución del conflicto o la creación de personaje.

Este tipo de escenas son totalmente prescindibles:

  • Un personaje que va al baño (a no ser que tenga una bomba en el retrete)
  • Un personaje desplazándose a su lugar de trabajo (si no le ocurre nada en el desplazamiento)
  • Partes de conversaciones (que no aportan información)

Pero ya está. No te pases eliminando lo que te parecen acciones no imprescindibles porque te puedes quedar sin segundo acto.

Explicar cómo el personaje soluciona su conflicto es tan necesario como realizar todos los movimientos en una partida de ajedrez cuando sabes que vas a ganar. Tienes que demostrarle a tu oponente que es así. Pues con el público funciona igual, tienes que explicar cómo se soluciona, porque precisamente para eso leen la novela.

elipsis mal hechas en las novelas

Necesitas muchos conflictos para escribir una novela

Media novela consiste en ir solucionando pequeños (o grandes) conflictos que acercan (o alejan) al protagonista a la solución del conflicto principal. Y he observado que en algunas novelas (mal escritas) uno de los problemas es hacer elipsis inadecuadas. Un problema habitual es que no se te ocurran conflictos para el segundo acto. Pero también ocurre lo contrario: segundos actos con conflictos con resoluciones precipitadas.

Ya sea por pereza, por no considerar esa información importante, o no saberla gestionar mejor, el autor se salta la parte en la que el personaje se enfrenta a un pequeño conflicto y nos lo muestra con el conflicto resuelto.
Y eso arruina la historia.

De qué explicaciones no deberías huir

Recuerda que leemos para saber cómo soluciona el personaje sus problemas. Todos.

Si me cuentas un problema del personaje que no tiene nada que ver con el conflicto principal, también me tienes que explicar cómo ha solucionado ese problema. Si no me vas a contar cómo lo soluciona, no me cuentes que tiene ese problema.

Cuidado con los conflictos secundarios

A veces, nos metemos en jardines, explicamos demasiadas cosas para dar realidad a las historias y crear personajes realistas que tienen que apagar mil fuegos a la vez.

Y no es que esté mal, pero la mayoría de veces que hacemos eso, no podemos afrontar la explicación de cómo resuelve el personaje esos conflictos que no tienen que ver con el conflicto principal.

los conflictos en la novela

Por ejemplo:

Imagina que tienes a un personaje que jura y perjura que jamás va a hacer las paces con su novio y que va a anular su boda. Lo siguiente que leemos no puede ser un “viva los novios”. No te puedes saltar el momento en el que solucionan el problema y deciden seguir adelante con la boda. Queremos saber cómo lo han arreglado.

Sé que parece un ejemplo extremo, que nadie puede ser tan poco hábil como para saltarse esta parte tan importante. Pues lo he leído. En una novela publicada. En serio.

No era el conflicto principal de la protagonista, por lo que imagino que la persona que lo escribió no le dio la importancia adecuada y creyó que explicando cómo se solucionaba ya podía cerrar ese conflicto secundario. Pero no es así. Si presentas un conflicto tienes que explicar cómo se soluciona. Siempre.

Otro ejemplo que leí no hace mucho:

La protagonista está embarazada. Tiene pánico al momento del parto, y eso, aunque no sea su conflicto principal, es un conflicto. Pues lo siguiente que cuenta la novela es cómo mira a su bebé.

Y, aunque no era el conflicto principal, si me cuenta que tiene pánico al parto y es una novela que pretende tener toques de humor, qué ocasión perdida para poder hacer broma con este tema. ¿No?

Repito una vez más: en una novela el fin justifica los medios.

Lo más difícil es escribir un buen segundo acto

Nos preocupa mucho escribir un buen primer acto. Conseguir que las primeras páginas enganchen.

Nos motiva mucho escribir el tercer acto porque es la razón por la que escribimos la novela: contar la solución del conflicto.

El segundo acto es importantísimo y no le damos suficiente importancia.

El primer acto es importante porque presenta al personaje y establece el conflicto y al tercer acto porque soluciona el conflicto y nos narra el desenlace. Pero sin un buen segundo acto, nada de lo que hagas en el primero o el tercero valdrá la pena.

Saber gestionar el segundo acto es vital para escribir una buena novela.

Tu segundo acto tiene que estar lleno de conflictos, obstáculos y pruebas a superar. Y queremos leer cómo el personaje las supera.

Lo que no se puede hacer es establecer el obstáculo y saltar directamente a la solución.

Por tercera y última vez: en las novelas el fin justifica que me cuentes lo de en medio.

About the Author

Soy Clara Tiscar, escritora y mentora de autores. Trabajo con autores perseverantes que creen en su talento y quieren mejorar su técnica.

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