Críticas, cómo saber a cuáles hacer caso

By Clara Tiscar | Técnicas narrativas

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May 25
qué hacer con las críticas

Han pasado ya seis meses desde que publiqué “El poli que duerme en el coche, la periodista en paro y las cajas que pesan demasiado” y ya he recibido suficiente feedback como para poder extraer un conocimiento de ello, y es que hay críticas a las que hay que hacer caso para mejorar y otras a las que no, aunque te sirven para saber qué tipo de lector no es el tuyo.
Cuando recibimos críticas es fácil pensar “es mi estilo”, tal como contaba Ana Katzen en su blog. Yo intento separar lo que son críticas al estilo, errores en la técnica narrativa, errores de lenguaje y fallos en las tramas o personajes. Un escritor puede recibir muchas críticas, más allá de su estilo literario, con ellas, no solo aprendes a corregir errores objetivos sino que compruebas cómo funciona tu estilo entre los lectores.

Escribir es como cocinar, yo soy vegetariana, por ejemplo; si invito a alguien a comer a mi casa es probable que el menú no incluya carne ni pescado. Pueden decirme que no les gusta la verdura, o las legumbres o que no saben comer sin animales muertos en la mesa, pero eso es algo muy distinto a decirme que cocino mal, que la comida está quemada, que tiene demasiada sal, o ninguna. Lo primero forma parte de mi estilo, lo segundo es un problema que hay que solucionar. Pues con la escritura pasa lo mismo. Y también, como pasa con la comida, hay críticas que no se deben a errores sino a un tema de gustos personales. Mi suegro siempre que viene a casa se echa sal a la comida. Antes de probarla. ¿Cocino con poca sal? Al resto no se lo parece, pero para él siempre hay poca, por eso ni se molesta en probar. Con los lectores pasa lo mismo. Hay lectores que nunca disfrutarán con tus libros, esto es así. Igual que yo no disfruto con todos los libros y no por ello creo que estén mal escritos, simplemente el tema, el género o la manera de escribir no me gusta. Para gustos, los colores. Tampoco le caigo bien a todo el mundo, ni el mundo entero me gusta a mí.

Hoy voy a analizar las críticas recibidas de mi novela, trataré de ser lo más objetiva posible y diferenciar, lo que es un problema de gustos o de estilo, de lo que es una técnica mal aplicada.

El título

Soy consciente de lo largo que es el título de mi novela. 3 conceptos, 17 palabras, 85 caracteres, un suicidio en tiempos de Twitter.

Un título del que no me arrepiento y que tiene mucha más intención de la que muchas personas ven a simple vista. Como todo, humor incluido, hay capas y no todo el mundo es capaz de leerlas o entenderlas todas, pero tampoco hace falta, esa es la gracia.

Hay lectores que dicen que nunca leerían un libro con un título tan largo. Respetable, claro. Cómo no. Yo nunca he tenido un amante diestro. Siempre elijo a los hombres acuario y zurdos. Es una debilidad. Pero con los libros prefiero elegir por lo que me transmite el título, tenga las palabras que tenga. Si el título deja ver el tono del libro, si me atrapa para querer saber más, si tiene cierta ironía… Me da igual lo largo que sea. Y, sin duda, El poli que duerme en el coche, la periodista en paro y las cajas que pesan demasiado es un título que no deja indiferente, aunque sea para decir “ufffff un libro con un título tan laaaaaargo me parece súper mega increíblemente horroroso y jamás lo leería”.

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Demasiado sexo

Cuando me lo dijeron lo primero que hice fue pensar en las escenas de sexo. Hay tres en todo el libro, y ni mucho menos entran en detalle, en total no dedico ni una página entera a narrar esas tres escenas y son totalmente necesarias.

Pero es cierto que el sexo está presente en los pensamientos y las reacciones de los protagonistas casi durante toda la novela. Y es que es la representación del tema principal de la novela: lo que está bien y lo que está mal.

Sí, el libro, más allá del misterio, tiene como fondo el tema de la coherencia con lo que uno cree, con lo que cada uno de nosotros dice que no va a hacer nunca, sobre el papel, porque está mal; pero cuando se encuentra ante esa situación descubre que hay matices que no había tenido en cuenta, y de nuevo tiene que replantearse sus principios y decidir qué es lo que está bien y qué es lo que está mal. Cuando lo que deseas choca con tus principales valores, ¿tienes que replantearte tus creencias para ser coherente con lo que sientes?

Si esta fuera una crítica que se repite a lo largo de todas las opiniones, sin duda, la tendría en cuenta. Significaría que solo me he quedado en lo superficial y que no he sabido transmitir lo que quería. Pero no es así. Solo me lo han dicho una vez, así que entiendo que el “problema” no es del libro sino del tándem libro-lector. Este libro no era para esa lectora, quizás no le guste nunca, pero probablemente si lo leyera en otro momento de su vida en el que pudiera sentirse más cercana a los protagonistas, por edad o situación vital, lo entendería mucho mejor. Aún y así, es normal y natural que a no todo el mundo le guste este tema. A veces lo que no nos gusta en un libro habla sobre lo que no nos gusta en la vida real, y no poder hablar de sexo con naturalidad es algo que le ocurre a muchas personas, que consideran que es un tema muy íntimo para hablar, o escribir, sobre él.

Teniendo en cuenta que es una crítica que no se repite, no creo que tenga que preocuparme demasiado.

Lenguaje demasiado natural

Para alguien esto fue un problema. Para el resto de lectores es una de las cosas buenas del libro. Como antes, no todos los libros son para todos los lectores, hay personas que cuando leen no quieren leer historias corrientes explicadas con naturalidad sino que esperan de los libros una belleza gramatical inusitada, sorprenderse en cada construcción, con cada imagen, o simplemente, quieren algo más culto, que lo aleje de lo que vive en el día a día, la tele ya está llena de lenguaje natural y ellos buscan un uso superior. Me parece bien, súper respetable. Yo misma lo hago muchas veces. Pero no siempre. A veces me apetece leer algo ligero, que me divierta y me haga pensar pero sin complicarme demasiado la vida. Y mi novela es ideal para eso, no tiene más pretensión que la de entretener, para mí era básico usar un lenguaje natural que aportara facilidad y agilidad a la lectura.

Sí, eso forma parte de mi estilo, como las frases cortas y los toques de humor. Debería plantearme cambiar de estilo (pues puedo escribir perfectamente con otro tipo de lenguaje u otro estilo) si no funcionara para ningún lector. Este tipo de críticas hay que cogerlas al peso. Cuántos opinan una cosa cuántos opinan otra, por supuesto teniendo en cuenta qué tipo de lector es el que se posiciona en cada bando.

Y cuidado, que una cosa es que te digan que el lenguaje es natural, o coloquial, y otra que usas un lenguaje soez o ordinario, cosa que sí me preocuparía porque no era la intención. Si lo es… ya es cosa del autor analizar la respuesta de los lectores y ver si compensa.

Errores gramaticales

¡Eso sí que no! Corro cuando alguien me dice que mi novela tiene errores gramaticales o faltas de ortografía y lo corrijo al momento. Ese tipo de críticas siempre son bien recibidas, escuchadas y estudiadas con el objetivo de no cometer más el mismo error. Son normas mal aplicadas y hay que hacerle caso al diccionario, casi siempre, si no lo haces debe quedar claro que eres consciente del tema y usar las cursivas o algún otro recurso que deje claro que no es el autor el que habla sino un personaje usando mal una palabra. Lo que me lleva al siguiente punto.

Errores de lenguaje

Eso tampoco me gusta. Aunque soy de la opinión que usar un lenguaje natural implica a veces, que los personajes no hablen como si fueran de la RAE.
En el caso de mi novela hablo de gemelos (una vez, creo) cuando son mellizos (el resto de veces). Una persona me lo dijo, yo creía que el personaje que lo decía era uno que no era progenitor de dichas criaturas, por tanto no tenía ni idea de si son mellizos o gemelos, además según la RAE gemelos son dos hermanos nacidos en el mismo parto. Puede que científicamente sea más correcto hablar de mellizos, y supongo que sí, que el padre debería hablar con propiedad.

Lo más curioso es que tengo una amiga, madre de mellizos, y no se dio cuenta del error en la palabra, me dijo “qué gracia tiene mellis, como yo…” Sin más. Quien se dio cuenta del error era alguien que tenía un trauma infantil con unos mellizos. De nuevo, lo que no soportas en un libro, igual que lo que no soportas en otras situaciones, habla mucho de ti, es un espejo en el que hay que saber mirarse.

Este tipo de errores hay que tomárselos en serio, en mi caso podía era una chorrada, pero nuestra obligación como escritores es tratar bien a la lengua y conseguir que todo el mundo haga lo mismo.

Bendito sea Amazon que te permite subir el archivo de nuevo con los cambios realizados. Se cambia y todos tan contentos, ojalá todo fuera tan fácil de solucionar.

He visto muchos libros autopublicados con errores de lenguaje alucinantes y, lamentablemente el autor, si nadie le avisa, nunca se dará cuenta de ello, pues da por hecho que una palabra significa una cosa que no es.

Por ejemplo, lo leí en un libro en el que un personaje tiene los ojos vendados que el narrador decía “tiene los ojos maniatados”. Aquello me chirrió tanto tanto, que siempre lo pongo como ejemplo.
Otro claro ejemplo es infringir por infligir. Los libros están llenos de palabras que creemos que significan unas cosas cuando en realidad significan otras.
Hace tiempo me pasó con el blog, yo escribía mal procrastinar, le quitaba la segunda R, a pesar de que el artículo en el que escribí la palabra, enlazaba con la wikipedia y tuve que buscar la palabreja y leerla no me di cuenta de que estaba mal escrita, la leía tal y como yo la decía. El cerebro tiene esas cosas. Por eso está bien tener amigos que te ayuden a crecer y a ver tus errores.

críticas, aprender de ellas

Sobre las tramas o personajes

En mi caso no he recibido ninguna crítica sobre la trama, al contrario, todo el mundo considera que todos los cabos están muy bien atados.

Los errores sobre personajes que me han comentado los lectores, son debido a que no han leído bien la historia y contra eso poco puedo hacer. Alguien me dijo que no podía ser que sintieran lo que sienten de la noche a la mañana, cuando en el libro cuento que hace ya más de medio año que les pasa lo que les pasa. Es fácil distraerte con cualquier cosa y no procesar la información, por tanto es algo que hay que tener en cuenta y quizás debería haberlo repetido en algún otro lugar del libro, pero entonces te la juegas a que otros lectores sí lo lean dos veces y sientan que repites la información. Me pasó lo mismo con otra lectora que entiende que Álex es el típico chico malo de barrio y parece que tampoco pilló la historia, ya que es todo lo contrario, siempre lo ha sido aunque pasara una época un tanto negra. Curiosamente, la lectora que no entendió bien a Álex, tampoco entendió a Sara y fue a la que le pareció que había demasiado sexo. Creo que eso la hizo salir tanto de la historia que la leyó de mala gana y el resto ya no le entró bien. A mí me pasa a menudo, entiendo perfectamente a esta lectora, cuando encuentro cosas en una novela de las que odio, me cuesta ser objetiva con el resto y me pongo en modo editora feroz. Pensar en cómo te sientes tú al leer un libro que no te gusta, puede ayudarte a entender las críticas que recibes y no tomártelas a mal.

Sobre el narrador

Aquí he recibido muchos comentarios. El libro está narrado por tres narradores distintos. Uno en primera persona, en los capítulos que hacen referencia a La periodista en paro, Sara. En tercera persona con un cierto nivel de omnisciencia para los capítulos de El poli que duerme en el coche, y una tercera voz narradora que narra, un poco más distante, los capítulos que se refieren a Las cajas que pesan demasiado.

Aquí podemos tener dos problemas. Que las voces del narrador no sean correctas, si por ejemplo narramos en primera persona a varios personajes diferentes, tenemos que intentar que cada uno de ellos se exprese según su manera de ser y eso implicará, no solo diferencias en el lenguaje sino en el ritmo narrativo, la construcción de las frases, etc. O que al lector no le gusten los libros con más de un narrador.

En mi caso intenté que el narrador en primera persona fuera distinto al de la tercera persona, nadie se ha quejado en ese sentido.

Pero sí se quejan de que haya distintos narradores, a pesar de que la estructura es clara y se alternan los narradores hay personas a quien el cambio de punto de vista les confunde. Y esto sí es una cuestión de gustos. Igual que nos pasa fuera de los libros, hay personas que son capaces de hacer tres cosas a la vez mientras que otras no lo son. Con los lectores pasa lo mismo, hay personas que tienen más facilidad para cambiar el punto de vista que otras, y un par de narradores ya saturan.

Tal vez utilizando un único narrador puedes ganar lectores a los que no les gusta tal como está ahora, pero probablemente el cambio significaría algún sacrificio en la novela y acabaría perdiendo lectores por otro lado.

Seguiré escuchando opinión de los lectores acerca de este tema y dándole vueltas, imagino. Aunque estoy muy contenta con el resultado de los narradores de mi novela, el objetivo es gustar al máximo de gente, y si un narrador gusta a más gente, pues habrá que narrar así. Sigo dándole vueltas y pidiendo opiniones, así que si quieres echarme una mano, puedes leer el libro ;D.

Otro tema que he leído (¿verdad, Nuria?) es que la narración “casi segundo a segundo” agobiaba. No tengo claro si se refiere a escenas innecesarias (de lo que hablaré en el siguiente punto) o simplemente a la construcción de la novela que narra la vida de los dos protagonistas a lo largo de una semana un poco intensa.

No lo narro minuto a minuto pero es cierto que seguimos a los personajes sin perderles de vista ni un momento. La intención era justo esa, que el lector no encuentre el momento de dejar el libro. Si el personaje se va a dormir es fácil para el lector pensar “ahora me voy a dormir también”. De modo que si no les das descanso a ellos, el lector tampoco lo tiene. Es un libro con un ritmo alto, la mayoría de lectores lo valoran como positivo.

Simplemente creo que, como he dicho antes, no puede gustar a todo el mundo y que si sumas eso a las distintas voces de narrador, puede resultar un poco estresante. Hay personas que prefieren leer algo mucho más relajado, lentamente, tranquilamente, saboreando de cada palabra. Este no es un libro para este tipo de lectores.

Escenas innecesarias

Si eliminas una escena y no cambia la historia, elimina la escena.
En mi libro hay una escena así, una seguro. Si hay más no me lo han hecho saber todavía…
Fue una escena que en su momento dudé sobre si ponerla o no, una de mis lectoras cero, Olga, me lo comentó y yo defendí la escena. No le hice caso, y creo que debería haberlo hecho.

Efectivamente, si eliminas la escena no pasa nada. Para quien haya leído el libro es la tarde que Álex pasa trabajando y en la que le vemos en el coche patrulla y atendiendo a un hombre borracho.
Esa escena estaba allí por varias razones: en primer lugar dar un poco de respiro a la trama, que hasta el momento era bastante intensa entre pensamientos sexuales, misterios, peligros y demás.
En segundo lugar pretendía construir personaje. Álex es un poli para quien hacer lo correcto está por encima de todo. Él tiene sus principios y quiere hacer lo que está bien y con eso se hizo poli, pero a estas alturas de su vida le cuesta encontrar la motivación para seguir trabajando. Piensa que la mayor parte de lo que hacen es ayudar a la gente, como precisamente vemos en esa escena, pero por otra parte su trabajo es un coñazo, no nos engañemos.

La intención es que el personaje haga algo con su vida, quiera cambiar las cosas y esa escena tiene mucho que ver con su hastío. Pero y ese es el gran PERO, es una escena planificada pensando en un libro que viene después, cuando Álex se harta de ser el poli bueno del barrio y quiere reorientar su profesión, quizás en la brigada criminal.

La pega es que los libros, por mucho que formen parte de una serie, no son como las series, que te puedes ver media temporada en streaming en una tarde de domingo o que, como mucho, tardarás una semana en ver el siguiente episodio.
No, yo he tratado de construir un personaje a lo largo de varias novelas y he dejado colgada una escena en la primera de ellas esperando que me pudiera servir como catapulta a cosas que van a pasar en la segunda.

Y eso es un error, porque en este libro no se da ese cambio y entonces la escena es excesiva.

El aprendizaje que saco de todo esto es que tendría que haberle dado más vueltas a esa escena y a lo que quería contar con ella. Y que tengo que aplicarme mis propias máximas, si la novela se entiende sin esa escena, es que no le hace falta. Y a Álex lo entendemos igual sin esa escena, así que sí, eso es un error y no debería estar ahí.

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Un final precipitado

Este es el comentario crítico que más abunda. Dicen que “tal vez sí es cierto (como si alguien ya les hubiera advertido del tema) que el final es un poco precipitado”.
Todavía no tengo claro a qué se refieren, no se quejan de que queden cabos sueltos sino de que cuando se resuelve el misterio se acaba rápido. Quizás hay lectores que necesitan más explicaciones y también los hay, que una vez solucionado el misterio quieren despedirse poco a poco de los personajes. En el caso de esta novela, cierro el misterio, después doy todas las explicaciones (quizás, por lo visto, de forma demasiado escueta) y por último cierro la trama personal entre ellos, de forma clara y deliberadamente precipitada. Pero me temo que no se refieren al tema Álex – Sara sino a la investigación que llevan a cabo cuando dicen que el final es precipitado.

Estoy intentando entender qué significa que los cabos queden bien atados, que el final sea sorprendente (como algo positivo) pero que sea algo precipitado. Tengo que descubrir qué le falta y cómo podría haberlo hecho mejor.

NOTA POSTERIOR:

Me dicen que la trama de misterio queda bien cerrada, aunque hay lectores que querrían más explicaciones y detalles sobre cómo se ha llegado a conclusiones, es un punto que me parece complicado: encontrar el equilibrio entre explicar y repetir información. Seguiré investigando.

Dicen la trama personal entre ellos es la que cierra de forma precipitada. Y sí… esa era la intención, otra cosa es que mis intenciones no gusten a los lectores, no quiero decir que haberlo querido hacer así sea lo mejor. Pero decidí cerrar de forma rápida porque pensaba escribir un segundo libro con los mismos protagonistas y por tanto explorando más en esa trama personal. 

Y de momento eso es todo (que no es poco ¡más de 3000 palabras!)  lo que yo he aprendido gracias a las críticas que me han hecho los lectores y a las reseñas que he leído en blogs. Estoy súper agradecida a todos ellos, a escribir se aprende escribiendo pero también corrigiendo y para ello es necesario que te echen una mano. ¡Gracias!

Y si tú, que lees este artículo has leído mi libro, no me has mandado tu feedback, ¿a qué esperas? Por su puesto, si no coincides con mi punto de vista en algo de lo que digo… ¡Debatamos! Usa los comentarios un poquito más abajo.

About the Author

Soy Clara Tiscar, escritora y mentora de autores. Trabajo con autores perseverantes que creen en su talento y quieren mejorar su técnica.

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(13) comments

Charo Bernal 5 diciembre, 2016

Ya te dije lo que opinaba, Clara, pero eres tan humilde que los buenos comentarios no los has mencionado.
Eres una autora que se diluye en la historia, no persigues impresionar con tu escritura sino entretener y enganchar, y lo consigues. A mi no me resultó estresante, al contrario, ese ritmo y la brevedad de los capítulos conseguían que me apeteciese seguir leyendo. Y, con respecto a las escenas de ¿sexo?, pero si apenas insinuas. Ahora, eso sí, me dejaste con ganas de ver que culo tenía el poli.

Reply
    Clara Tiscar 5 diciembre, 2016

    Creo que escribí este artículo antes de que leyeras y reseñaras mi novela… Pero sin duda eres mi lectora ideal porque destacas justo lo que yo quería transmitir con la novela, la entiendes y la disfrutas. Como escritora tengo que aprender, creo que lo comentaba en el artículo, quién es y quién no es tu lector ideal y sí, mi novela era para gente como tú (que debes ser muy parecida a mí ;D)

    Reply

Hola, Clara.

Me parece muy acertado tu ejercicio de autogestión de las críticas. Pero, como tú das a entender, hay que andarse con cuidado y, sobre todo, analizar de quién viene la critica. No es lo mismo venga, por ejemplo, de Clara Tiscar, que de ese amigo que lee poco pero leyó tu libro. Y, por supuesto, al menos yo no pienso adaptar mi estilo para ampliar mi círculo de lectores. Al fin y al cabo, si yo le gustara al 50% de los que me conocen, debería plantearme presentarme a las elecciones, que como está el panorama político, sería una solución para el país.
En mi caso, no he tenido la suerte de que me lleguen críticas, y de ningún modo es viable que a todos les haya gustado mi libro. Es estadísticamente imposible e irreal. Pero, si te digo la verdad, me encantaría que me las hubiesen hecho. Te envidio.
Acabo de apuntar tu novela en un posit y lo he pegado en mi pared. No te prometo que la leeré de inmediato, porque entre las lecturas «laborales» y las pendientes, tengo para un rato. Pero la leeré. Me parece que debe ser interesante. Si hubiese edición impresa, mejor.
Te dejo un abrazo y mi admiración.

Reply
    Clara Tiscar 13 julio, 2016

    Gracias por pasarte por aquí, Néstor. Dime, ¿te ha cabido el título de mi novela en un post-it? Sí que está en papel ;D
    Respecto a tu comentario, tienes razón, no valoro igual a unos comentaristas que a otros, unos porque me quieren/aprecian y no pueden/quieren ser sinceros (yo creo que lo leen con tanto cariño que sí son sinceros, pero le ponen ganas para que les guste) y a otros porque son tan críticos que hacen justo lo contrario que los primeros o porque, simplemente, no son mi público objetivo.

    De las críticas que más me he fiado son las que han publicado en blogs, estuve un tiempo pidiendo reseñas (lo hacía un amigo por mí, ya que me daba apuro tener que hacerlo yo). Me gustaría tener más, claro. Cada vez que alguien me dice “he leído tú libro” me pongo súper nerviosa y pregunto poco o nada: ¿qué te ha parecido?

    Es como cuando me sacan fotos, no quiero que me las hagan, pero cuando las veo me preguntas dónde estabas yo y por qué no querré nunca salir en las fotos. Pues eso, me hablan de mi libro, me hago la loca y después me arrepiento de no haber obtenido un comentario como dios manda. Si te lo lees, ya sabes, encantada de recibir comentarios.
    Otro abrazo para ti.

    Reply
Ernesto 27 mayo, 2016

Vaya, ahora entiendo lo que pasa en ese ¿segundo? capítulo que empieza con un narrador en tercera persona desde el punto de vista de él para luego, en medio del capítulo pasar al punto de vista de ella sin transición. No conocía eso del narrador en “tercera persona con cierto nivel de omnisciencia”

Reply
    Clara 27 mayo, 2016

    ¿En mi novela dices? Me extraña, cada cambio de narrador viene después de un título. Siempre hay un salto de página y un título antes del cambio de narrador. Está separado por capítulos. En cuanto a la omnisciencia, el narrador puede saber más o menos y contar más o menos, no tiene que contarlo todo.

    Reply
    Clara Tiscar 27 mayo, 2016

    Dime por mail el punto exacto de este cambio de narrador sin previo aviso y lo compruebo, a ver si se ha desformateado el archivo… ¡Gracias!

    Reply
Juan Carlos Garrido 26 mayo, 2016

A mí tampoco me importa que un título sea largo, siempre que sea apropiado (tengo algunos bastante extensos http://goo.gl/PQwxRl http://goo.gl/AUtnBs ).
Mi opinión es que el título debe contribuir al hilo narrativo, más cuanto más breve sea la historia.
En cuanto a las críticas, todas tienen su peso, pero (sin despreciar ninguna) ponderado por la opinión que te merece el criticante.
Saludos y enhorabuena por el blog.

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Nuria 25 mayo, 2016

Jajaja, verdad, verdad. Me dio rabia dejar el libro. No me gusta dejar las cosas a medias. Digamos que está aparcado.
Cuando lo retomé, me iré a dormir cuando se acuesten Alex y Sara 😉

Reply
    Clara Tiscar 25 mayo, 2016

    tampoco lo fuerces, a ver si me vas a acabar aborreciendo… ;D

    Reply
GuilleJiCan 25 mayo, 2016

Quizás a lo que se refieren con eso de “final precipitado” es que el clímax no tiene suficiente preparación (en el sentido inglés de “setup”). Que una o dos escenas antes del clímax se pase de una calma tensa subiendo precipitadamente (pero no demasiado precipitadamente) hasta el pináculo de la trama, el clímax final.

Reply
    Clara Tiscar 25 mayo, 2016

    Es una gran reflexión Guille, es muy posible que sea eso, hay un par de escenas que yo creí que servían para eso, pero es cierto que no están en calma tensa. Una de ellas es muy divertida (por lo menos yo me reí mucho escribiéndola) y me servía para relajar la tensión, no hay descubrimiento sino confirmación de sospecha, y la otra hace referencia a una de las tramas secundarias. Son cortas, como el resto de capítulos del libro, quizás debería haber metido algo más entre ellas, supongo que necesito un poco más de perspectiva para verlo claro. ¡Gracias!

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