Cosecha de ideas: tres formas de obtener ideas según su cultivo

By Clara Tiscar | Técnicas para escribir

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Nov 19
cómo cosechar ideas

¿No has tenido miedo a quedarte sin ideas? ¿Cómo te lo haces para tener siempre tantas ideas? Y cuándo se te acaban las ideas, ¿qué haces?

¿Te suenan estas preguntas? A mí sí, me las hacen mucho. Mi respuesta suele ser siempre parecida. Las ideas son infinitas. Además, mi creatividad está bien entrenada. Sobre creatividad ya he hablado en el blog, te recomiendo leer el artículo 7 definiciones de creatividad, en la que siete escritores la definen y nos cuentan su técnica creativa favorita. No les pregunté, pero seguro que todos estamos de acuerdo en que la creatividad es como un músculo: cuanto más se entrena mejor rinde. Cuidado porque un sobreentrenamiento te puede llevar a una rotura. Pero con descanso, y el ejercicio correcto, todo se supera.

¿Cómo tener mejores ideas?

Estos son algunos trucos o técnicas para tener más y mejores ideas:

Ejercitando tu creatividad y mejorando tu técnica.

Poniendo límites a la creatividad para que las ideas respondan a una necesidad (problema) concreto.

Teniendo muchas ideas, por estadística, algunas serán mejor que otras. Cuantas más tengas, mejor podrás seleccionar.

Tipos de idea según su cultivo

Siempre comparo las ideas con las semillas. Del mismo modo que todas las plantas nacen gracias a una semilla, todas las historias surgen a raíz de una idea.

No todas las semillas darán lugar a una planta, bien porque no sean viables o bien porque se van a quedar adormecidas, en estado de hibernación, hasta que consigan el entorno ideal para germinar.

Con las ideas pasa lo mismo

No todas son buenas, ni todas llegan en el momento en el que las puedes desarrollar. Guárdalas para más tarde, para cuando no tengas semillas frescas que plantar, siempre podrás recuperar esas semillas, digo ideas, que no germinaron en su momento.

Me gusta etiquetar las ideas que tengo en función de si son ideas para una una historia, o para un personaje, una escena, un conflicto, una trama…

No todas las desarrollas de la misma forma. Así pues, algunas las unirás para formar una historia mientras que otras, por sí solas, ya pueden dar lugar a una novela.

Pero no es de esta clasificación de lo que quiero hablar hoy. Quiero hablar del tipo de ideas en función de su cultivo, de cómo las has obtenido.

Distintas formas de tener ideas

Siguiendo el símil de idea = semilla, podemos decir que las ideas se cultivan. Igual que las semillas, tienes varios tipos de cultivo disponibles.

Cultivo silvestre:

Son aquellas que dan lugar a una planta sin intervención del hombre. Ya sea porque la semilla cae de la planta y encuentra tierra fértil allí mismo y buenas condiciones para desarrollarse o bien porque un pájaro u otro animal se llevan la semilla lejos, bastará con que haga viento para que la semilla vuele o que un animal coma un fruto y “deposite” la semilla allí donde deja el resto de su digestión (sí, donde caga), o donde desengancha la semilla de sus patas, pelo o plumas.

En resumen, son ideas que vienen, así, de repente, y parece que han surgido de la nada.

Las ideas silvestres son las que simplemente llegan. Tienes que pillarlas al vuelo. Si no las apuntas, no las recordarás mañana.

 Tuitéalo

Cultivo ecológico:

Ecológico: natural pero abonado

Son aquellas ideas que surgen de forma espontánea después de haber abonado el terreno. ¿Cuántas veces no has visto una solución a un problema, te has ido a dormir para “meditarlo con la almohada” y al día siguiente tienes la respuesta?

Tú has activado un área del cerebro que trabaja en segundo, o tercer, plano. Le has dicho a tu cerebro lo que tiene que buscar y él, sin que te dieras cuenta, lo ha encontrado.

Como cuando tienes una “palabra en la punta de la lengua” y sale dos días después, sin que venga a cuento, cuando menos lo esperas.

O como cuando te estás duchando y se te ocurre la solución a esa trama que no sabías continuar.

Tu tarea como creativo es entrenar a tu cerebro a trabajar en tercer plano, pensando soluciones para ti y aprender a fertilizar para que funcione mejor.

La ducha suele funcionar. Dicen que el agua tiene mucho que ver con la creatividad, por lo del elemento fluido que deja fluir el pensamiento.

Quizás es cuando consigues dejar la mente en blanco o no pensar en eso que puedes liberarlo, algo que nos pasa en la ducha.

Busca lo que a ti te funciona

A mí me pasa en la piscina, me concentro para contar piscinas y saber cuánto he nadado y empiezan a llegarme ideas. La piscina, o el agua, es mi fertilizante. ¿Que quiero tener ideas o tengo un problema? Me voy a nadar. Y además, lo hago sin sacar la cabeza del agua, para que el movimiento de la cabeza no me distraiga, para no ver nada de lo que pasa fuera. Solo estamos yo y el agua. Y un tubo rosa en mi boca, presionando en medio de la frente.

Las ideas de cultivo ecológico son aquellas que llegan sin forzarlo, con solo fertilizar el terreno.

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Cultivo intensivo:

Por último, las ideas se pueden cultivar. Hay técnicas para ello, la más habitual es el brainstorming.

Puedes usar también los mapas mentales, sobretodo a la hora de desarrollar las ideas.

Las ideas de cultivo intensivo son aquellas que se obtienen gracias a técnicas como la cosecha de ideas o brainstorming.

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Cosecha de ideas

Una suscriptora me dejó un comentario en una de las lecciones del curso 7 pilares que me hizo conectar con la metáfora que uso habitualmente para hablar de ideas (las semillas) y que la mejora de forma increíble. ¿Cómo no se me había ocurrido a mí lo de la cosecha de ideas? En algunos países al brainstorming, que en España traducimos por tormenta de ideas, o lluvia de ideas, le llaman cosecha de ideas. Y, la verdad, es que me parece un término mucho más acertado. Porque de eso se trata, de cosechar ideas. Siempre. Ya sea un cultivo silvestre, ecológico o intensivo.

Recolecta todas tus ideas y úsalas cuando puedas. Conserva el resto por si pueden serte de utilidad más adelante.

Ahora te toca a ti, ¿cuál es tu truco para tener ideas? ¿Aplicas alguna técnica creativa? ¿Tomas nota de todas las ideas que tienes? ​

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About the Author

Soy Clara Tiscar, escritora y mentora de autores. Trabajo con autores perseverantes que creen en su talento y quieren mejorar su técnica.

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(3) comments

Tatiana 3 Enero, 2017

Hola Clara, siempre es un agrado leerte y aprender contigo. Entiendo perfectamente lo que dices sobre las ideas y las cosechas. En mi caso, me pasa lo de las ideas al vuelo y que si no las atrapo, luego las olvido. Pero lo más común es que cuando quiero escribir sobre un tema en particular, busco información (leo, veo peliculas, fotos, pinturas) y en el momento de dormir, durante ese mágico instante de vigilia, en que la mente no está dormida pero tampoco en el cuerpo, la historia toma cuerpo y los personajes me hablan. Si no lo escribo, duermo mal toda la noche. Bueno, ese es mi aporte, espero le sirva a alguien más… probaré con la ducha, aunque con marido e hijos chicos una como que pasa por el agua no más jajaja. Cariños desde Chile y gracias por tu generosidad!

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    Clara Tiscar 17 Enero, 2017

    Uf, sí, el momento baño con niños en casa es imposible. Entro en el baño y, como si tuvieran un detector: ¡mamáaaaaaa!En fin, paciencia.
    Cuando buscamos información las ideas conectan unas con otras y por eso somos más creativos. Creo que a esto le llaman “asociación de ideas” a mí nunca me falla. ¡Gracias por tu aporte!

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    Andrés Morales 13 Marzo, 2017

    Tatiana, prueba a grabar archivos de audio, por ejemplo en el móvil, que se suele tener cerca de la cama cuando nos vamos a dormir, para “escribir” todo eso que te llega de repente a la mente y que, si no lo guardas, al día siguiente ya ha perdido forma o incluso ha desaparecido y no consigues recordarlo exactamente como lo tuviste en tu cabeza. Yo debo reconocer que no lo he llegado a hacer, pero no tengo la menor duda de que, tarde o temprano, tendré que usar esa estrategia, porque mi memoria no es demasiado buena en ocasiones, y hasta ahora me ha servido lo de ponerme a escribir todo lo que recuerde nada más poner un pie en el suelo, pero a veces falla, y entonces tengo que improvisar sobre los recuerdos. No sé, creo que es una idea interesante, porque una vez que estás en la cama, levantarte para escribir a veces no apetece. Lo malo puede ser que la persona que duerma a tu lado tenga un sueño muy ligero. Entonces esta práctica podría generar un pequeño problema de convivencia, pero todo se puede solucionar hablando, ¿no es cierto? 😛 Un saludo.

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