Cómo planificar te ayuda a escribir de forma más productiva | Clara Tiscar

Cómo planificar te ayuda a escribir de forma más productiva

By Clara Tiscar | Planificar

Nov 07
Cómo planificar te ayuda a escribir de forma más productiva

Hoy quiero hablarte de cómo es de importante la planificación para poder escribir de forma productiva. Y para poder escribir, directamente. Porque sin planificación es posible que no encuentres el tiempo para escribir o que cuando lo intentes no sepas qué escribir.

Empezaré hablando de cómo planificar la novela antes de escribirla me permite escribir mejor. Yo llamo planificación a todo el proceso previo a la escritura. Esto incluye el diseño de los elementos, la estructura de la novela y la escaleta.

Después te contaré cómo gracias a trabajar con escaletas puedo planificar los objetivos y el calendario de escritura.

Y por último, cómo planificar tu día a día te ayuda a ser mucho más productiva, no solo con la escritura, con tu vida en general. Te recomendaré un par de métodos para poder planificar que a mí me funcionan.

En resumen, verás cómo planificar (sin llegar a la obsesión, de eso también hablaré en este artículo) te ayuda a ser consciente del tiempo del que dispones y de cómo aprovecharlo.

¿Por qué planificar (diseñar una novela) te permite escribir de forma productiva?

1. Porque planificar evita que te pongas a escribir antes de tiempo.

Retener las ideas para desarrollarlas te permite ver a dónde te llevan, diseñar a conciencia todos los elementos y trabajar la estructura. Cuando escribes es porque realmente tienes una novela que escribir.

Nunca te vas a ver bloqueada porque no sabes qué pasa a continuación en tu novela. O porque una trama no te encaja. O porque no sabes cómo sacar a tu personaje del lío en el que se ha metido.

Cuando explico esto, la respuesta de los que no planifican es que también se pierde tiempo planificando. Y no, no demasiado. Porque yo la primera fase de la planificación la hago de forma mental, así que lo hago en mis ratos libres y no le roba tiempo a otras actividades.

2. Porque planificar te permite trabajar en varios proyectos a la vez.

Porque a veces tienes muchas ganas de escribir, otras de dejar volar la imaginación, puedes estar trabajando en un proyecto y tener una buena idea…

¿Y qué haces cuando estás con un tema y te surge una buena nueva idea? ¿Abandonarlo todo? ¡No!

Dejar que la idea se desarrolle, darle vueltas, pensar en ella. Y seguir trabajando en tu(s) proyecto(s) actual(es).

Por eso me gusta planificar porque puedo estar con varios proyectos a la vez sin volverme loca.

¿Cómo lo hago? Divido la planificación en tres fases:

A. Fase de planificación “mental”

Esta es la fase en la que tienes una idea. Solo es eso, una idea, pero te emociona y empiezas a hacerla crecer pensando en ella. Se te ocurren personajes, partes del conflicto, escenas…

Hay ideas que se meten dentro y no te abandonan, que las llevas todo el día en la cabeza.

A mí me encanta esta fase en la que simplemente fantaseo con los elementos y voy pensando en un argumento, unos personajes, un escenario…

La fase mental hay que dejarla escrita. No confíes en tu cabeza, pronto se llenará con otra idea MA·RA·VI·LLO·SA y se olvidará de esta.

¿Cómo dejar escrita la fase cerebral?

En primer lugar apunta tu idea en cuanto la tengas. Que quede constancia de ella, por si es de las pasajeras y dentro de cinco minutos ya no la recuerdas.

Después pueden ocurrir dos cosas:

  • La primera: que pienses tu idea,

Es cuando te dedicas de forma consciente a darle vueltas y a fantasear.

En estos momentos es fácil: ten una libreta a mano para apuntar lo que se te ocurra. Aprende a escribir de forma resumida solo lo imprescindible.

Cuando pienso en una idea de forma consciente, es decir, que decido desarrollarla, creo un archivo de Scrivener para ella, y una libreta.

A veces pienso de forma activa en una idea en momentos en los que no puedo escribir (conduciendo, por ejemplo). Casi siempre, a no ser que esté en la piscina, puedo grabarme una nota de voz con el móvil en el primer semáforo que pille en rojo se envía por correo de forma automática. Así la gestiono con mi correos.

Generalmente pienso de forma consciente las ideas cuando hago deporte, camino o estoy con las tareas domésticas. Sobre todo cuando me pongo a planchar o a doblar ropa, que suele ser un rato cada día. Suelo tener mi libreta al lado y voy pensando y apuntando.

  • La segunda: cuando tu idea se piensa sola

Cuando estás trabajando en una idea, tu cerebro no deja de hacerlo aunque tú no seas consciente de ello. En ocasiones, te llega un pensamiento sobre esa idea, y tienes que dejar lo que estés haciendo y apuntarlo. O grabar una nota de voz.

B. Fase de primer borrador de mierda

Llega un momento en el que siento una gran necesidad de escribir esa primera sinopsis a la que llamo primer borrador de mierda.

No es para nada definitivo pero me sirve para escribir de forma encadenada todos los sucesos que se me han ocurrido y ver qué tal funcionan los personajes. Generalmente la escribo en presente como si me estuviera contando la historia a mí misma. Pero a veces juego con varios narradores a lo largo de este borrador para ver con cuál me siento más cómoda.

Estos borradores no son demasiado largos, me ahorro descripciones y detalles que he anotado en mi libreta y que no me hacen falta para escribir el argumento.

Una vez tengo el borrador me preparo para la fase de estructura y escaleta, en este punto suelo rellenar los datos que he ido recopilando en la libreta en una plantilla de Scrivener para novela (en la que ya he escrito el borrador).

A veces, como una es impaciente, ya lo tengo hecho porque he aprovechado ratos muertos para ir pasando información de mi libreta al proyecto de Scrivener.

Esta información está en forma de fichas:

  • Personajes
  • Escenarios
  • Tramas
  • Cronología
  • Etc.

C. Fase de Estructura y Escaleta

Con la información que tengo en las fichas analizo el primer borrador de mierda y lo descuartizo para extraer de él las escenas.

Hago lo mismo con todas las tramas. Es el momento de dividir escenas si quiero contarlas desde dos puntos de vista o insertar otra escena de otra trama para aumentar la tensión.

Una vez decido cómo voy a explicar la historia, analizo las escenas y decido los puntos de vista de cada una de ellas.

En esta fase voy pensando el orden en el que explicaré las escenas, la estructura, por si tengo que incorporar o quitar cosas que faciliten la narración.

Cuando tengo una ficha por cada una de las escenas que tengo que escribir y las tengo organizadas, puedo empezar la escritura.

¿Qué beneficios tiene en tu productividad escaletar una novela?

La escaleta es un listado con todas las escenas. Llegas a él después de dividir las escenas, trabajar la estructura, mezclar las tramas…

Yo no uso un listado porque al trabajar con Scrivener creo una lista de escenas, cada una de ellas es un documento diferente, por tanto la escaleta la veo reflejada en mi cuaderno.

la escaleta en scrivener

Escaletar te permite planificar la escritura porque sabes cuántas escenas vas a tener que escribir.

Y, aunque cada una tiene una duración distinta, como sabes su contenido más o menos puedes saber cuánto durará cada una.

Esto solo te importa si tu objetivo es escribir un número determinado de escenas cada día. Yo lo que hago es escribir un tiempo concreto. Cuando acaba el tiempo dejo la escena tal como está, generalmente, aunque hay veces que me resulta totalmente imposible y entonces escribo más.

Tener una escaleta, y haber diseñado bien todos los elementos de tu novela, te permite saber siempre qué tienes que escribir.

Eso significa que hoy ya sabes por dónde empezarás a escribir mañana (y puedes irte a la cama pensando en ello o darle vueltas durante el día). Por tanto, cuando mañana te sientes a escribir, ya sabrás lo que tienes que escribir y habrás pasado las últimas horas visualizando.

Además, si tu propósito es terminar el libro en un número determinado de días, solo tienes que dividir el número de escenas entre el número de días y saber lo que tienes que trabajar cada día. En pocos días verás si tu objetivo es viable.

Planificar tu día a día te ayudará a crear espacio para la escritura

Planificar implica organizarte. Pensar qué quieres hacer y qué tienes que hacer para lograrlo, por tanto te ayuda a lograr tus objetivos porque te permite pensar en ellos y diseñar las fases en las que trabajarás para alcanzarlos.

Pero planificar, fijar objetivos, diseñar las fases… todo esto lleva tiempo y es muy fácil que cometas dos errores:

  • El primero es perder demasiado tiempo planificando.
  • El segundo es planificar por encima de tus posibilidades y diseñarte un calendario imposible.

He pasado por ambas cosas. Siempre estoy vigilante de que no me pase. Por ello, también incorporo la planificación de mi tiempo a mi planificación. Suena más complicado de lo que es. Significa que limito mi tiempo de agendar y diseñar planes.

Es básico tener un buen sistema de organización, porque intentar planificar la escritura cuando todo lo que te rodea es improvisado es realmente complicado. Porque para escribir necesitas crear el tiempo necesario. Y el tiempo lo consigues cuando te organizas y planificas adecuadamente tus objetivos diarios.

bullet journal para planificar tu vida y tu escritura

Cómo organizarte para planificar tu día a día

A mí me funcionan dos métodos, que puedes usar de forma individual o complementaria.

Por un lado, trabajo con objetivos.

Decido qué quiero llevar a cabo y pienso en las distintas fases que llevaré a cabo para alcanzar ese objetivo. Conocida su magnitud, busco fechas para cada fase.

Generalmente trabajo mis proyectos con Asana, y pongo las fechas (está sincronizado con mi calendario de Google.

Bullet Journal

Para el día a día, me organizo con un sistema llamado Bullet Journal. Se trata de una libreta en la que tienes un resumen de los meses que vienen por delante. Un resumen mensual, uno semanal (si quieres), creas una entrada para cada día y puedes crear lo que llaman “colecciones” para escribir tus listas (de libros, de pelis, de proyectos, de ideas…)

Hay montones de webs en las que hablan del tema, esta es la del inventor del método.

Mi Bullet Journal

Tengo un resumen anual (los próximos 12 meses) en el que apunto datos como cumpleaños, pagos importantes, lanzamientos… De este listado obtengo la primera información cuando empieza un mes y es donde pongo las “cosas futuras”.

En el resumen mensual (al principio de cada mes) lo que tengo es un calendario (listado de días), con lo más importante de cada día. Y un un listado de objetivos y tareas, dejo espacio para ir apuntando cosas a lo largo del mes (3-4 páginas).

Para crear este resumen mensual: miro el resumen anual, traspaso lo que ha quedado pendiente del mes anterior, y consulto Asana para ver qué tareas (de los objetivos que he diseñado) tocan para ese mes.

Tengo un resumen semanal (más bien es un plan de objetivos semanales) en el que escribo el objetivo para ver cómo se tiene que repartir en los distintos días. Por ejemplo: Escribir 10 lecciones del curso X. Si el martes y el miércoles es mi día de producir contenidos para cursos, pues sé que esos días tendré que ponerme en mi planificación diaria 5 lecciones cada día. De momento solo está en el resumen semanal.

planificar te ayuda a escribir de forma más productiva

Vamos al día a día:

Cada día, abro una nueva entrada, lo que quiere decir que pongo la fecha 😀

Miro qué quedó pendiente del día anterior. Lo apunto para hacerlo ese día. Miro qué tengo en el calendario resumen mensual (donde apunto fechas como médicos, reuniones, inicios de cursos) y lo apunto en el día. Y miro en el resumen semanal de objetivos qué tendría que hacer hoy.

Siempre tengo la libreta conmigo. A medida que cumplo tareas las marco como finalizadas. Cuando se me ocurre una idea la pongo allí. Cuando entra una nueva tarea la pongo allí.

Al final del día. Echo un vistazo a cómo ha ido el día y apunto las ideas y otras notas donde toque.

Generalmente, creo el día siguiente al final del día, por lo que cuando me levanto ya sé lo que me toca. Y al despertarme, mientras me tomo mi café, veo qué me espera ese día y me organizo mentalmente para llegar a todo.

En resumen, es un método que me funciona porque me permite apuntar de todo, llevarlo al día y no me hace perder demasiado tiempo (mi bullet journal no tiene preciosos títulos ni florituras como los que se ven en Pinterest o Instagram).

La clave de la productividad no está en planificar sino en pasar a la acción

Planificar no te servirá de nada si no pasas a la acción.

Para cumplir con tus objetivos tienes que llevar a cabo lo que planificas y marcar tareas como completadas. No hay otra.

En resumen, creo que planificar te permite organizar el tiempo y no perderlo pensando qué toca hoy. Aunque es cierto que planificar también lleva su tiempo, si no sobreplanificas, ni sobreanalizas, será tiempo bien invertido.

Planifica con cabeza, ten en cuenta que cada día dura menos que tus buenas intenciones. Llevar a cabo una planificación sin repasar cómo la estás ejecutando no tiene sentido porque nunca podrás corregir errores.

Por eso me gusta el sistema de Bullet Journal porque me permite ver si he acabado con mis tareas planificadas o no. En caso de que no, analizo por qué ha sido, generalmente es porque he pensado que algo lo haría más rápido. Esto me enseña a que no puedo pedirme más de lo que puedo dar y me enseña a ver cuánto puedo dar.

Por todo esto puedo ser productiva, disfrutar de tiempo libre, darme cuenta de si estoy trabajando demasiado o de si he planificado por encima de mis posibilidades.

About the Author

Soy Clara Tiscar, escritora y mentora de autores. Trabajo con autores perseverantes que creen en su talento y quieren mejorar su técnica.

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