Cómo pasar de una idea a una historia

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¿Tienes tantas ideas que no sabes cuál elegir para escribir una novela? ¿Quieres saber si esa idea a la que das vueltas hace tiempo es suficiente potente como para escribir una historia con ella?

Ya te conté cuál es mi procedimiento cuando tengo ideas, generalmente las apunto y no pienso en ellas de forma expresa. Suelo tener muchas ideas así que una gran parte se me olvidan. Pero hay algunas que permanecen en mi cabeza y que me visitan de vez en cuando. Aún y así, recibir la visita repetida de una misma idea no quiere decir que sea apta para construir una historia a partir de ella. Hoy me he propuesto contarte un poco qué necesita una idea para convertirse en una historia y es que no todas las ideas están destinadas a ello.

Cuando tienes una idea apúntala y déjala crecer sin presiones


deja crecer tu idea

Qué forma tiene una idea

Todas. Ninguna. Una idea puede ser muchas cosas. Un olor, un sentimiento, un recuerdo distorsionado o algo que has olvidado, una escena que has visto en la calle o que has imaginado, una canción, un color, un personaje, un problema, una situación. Una idea tiene la forma que tenga tu idea.

Una idea es como una semilla  que tiene que encontrar las condiciones necesarias para germinar y para crecer.

Las ideas pueden brotar de forma silvestre o pueden crecer cultivadas con más o menos esfuerzo. Sí, ya te oigo: ¿Pero esto no es un blog sobre cómo escribir? ¿qué haces hablando de horticultura y jardinería? Me centro. Lo que quiero decir es que la creatividad se puede cultivar. Se puede entrenar. Echa raíces en este blog y te iré contando cómo conseguir entrenar tu creatividad.

¿Cómo reconocer una buena idea?

Taquicardia. Palpitaciones. Empiezas a dar saltos de alegría gritando: ¡Lo tengo! ¡Lo tengo!

No, en serio, una buena idea acude a ti de forma recurrente. No te la quitas de la cabeza.

Una buena idea te agarra y no te suelta, la sientes en el estómago y te tropiezas con ella cada dos por tres. Todo te recuerda a ella, y es muy fácil conectar cosas y hacerla crecer.

Puntos de comprobación

La idea es el germen, la chispa que nos ayuda a construir una historia. La idea puede ser un punto de partida, algo en torno a lo que construir, algo a lo que llegar, una duda existencial. Hay ideas que no dan para contar una historia pero que pueden formar parte de otras y que te ayudarán a enriquecer las tramas, las escenas o los personajes.

Ahora se trata de diferenciar las ideas que darán lugar a una historia de las que no lo harán.

Lo primero es pasar de lo abstracto a lo concreto. Puedes hacerlo escribiendo la idea en un máximo de 5 frases intentando que incluya:

  • protagonista
  • objetivo del protagonista
  • oposición al protagonista

Para comprobar si tu idea puede crecer para convertirla en historia tienes que buscar el conflicto. Sin conflicto no hay historia. Ya pensarás en los detalles de cada personaje, lo primero es determinar el conflicto o los conflictos que pueden extraerse de tu idea.

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Carmen - 21 Octubre, 2016

Muchas gracias, Clara. Son muy interesantes todas las entradas! Las iré leyendo detenidamente en la medida de lo posible. Saludos cordiales.

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