Aristóteles no pasa de moda, él sí sabía de acción

By Clara Tiscar | Planificar

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Abr 17
estructura en tres actos

Sigo avanzando un poco en la teoría de cómo se escribe un guión de ficción. Hace un par de semanas publicaba un artículo sobre la estructura y antes de centrarme en sus elementos creo que es básico que hablemos de la teoría clásica, aquella que ya propuso Aristóteles en su famoso ensayo sobre la narrativa conocido como “La Poética

Aristóteles fue el primero en observar, o por lo menos en ponerlo por escrito, que todas las historias narradas tienen algo en común: empiezan por el principio y terminan por el final. Entre el principio y el final pasan cosas, que son las que llevan al protagonista de una situación a otra. Por tanto, todas las historias tienen un planteamiento, un núcleo y un desenlace.

Las películas cumplen con este estándar narrativo. Sí, seguro que se te ocurren varias que no lo cumplen, o que te parece que no lo hacen. Está claro que hay muchas formas de narrar y que podemos romper las reglas. Pero para romper las reglas tenemos que conocerlas. No he leído a nadie, ni he tenido profesor alguno que recomiende romper las reglas para empezar. Si en algo se pone de acuerdo todo el mundo es que tienes que dominar la estructura clásica para poder romperla, alterarla o reversionarla a tu manera.

Estructura clásica o división en tres actos

Aristóteles defendía el principio de unidad, esto no significa otra cosa que contar una historia completa. Y esto implica contar el principio, el desarrollo y el final.

¿Un ejemplo? Caperucita roja. Creo que todos conocemos el cuento.

estructura en tres actosActo 1: planteamiento

Nos presentan a Caperucita, una niña a la que llaman así por la capucha roja que le regaló su abuelita. La abuelita está enferma y tiene que llevarle una cesta con comida. La madre de Caperucita advierte a la niña que no vaya por el bosque. Pero la niña no hace caso.

Acto 2: desarrollo o núcleo

Caperucita va por el bosque y se encuentra al Lobo. Le cuenta dónde va y el Lobo decide sorprenderla y va a casa de la abuelita esperando llegar antes que Caperucita.

Caperucita llega a casa de la abuelita y se encuentra con el Lobo. Al principio no le reconoce pero luego el lobo se come a la niña.

Acto 3: desenlace

El cazador llega a la casa de la abuelita y salva a la niña sacándola de la barriga del lobo. Depende de la historia lo mata o no.

¿Podríamos contar esta historia sin el desenlace? Sí, pero no sería una historia completa. Nos quedaríamos con el lobo comiéndose a Caperucita. Sólo si en la historia no hubiera cazador el desenlace sería el lobo comiéndose a la niña, pero eso sería otra historia y la dejaríamos antes de que el Lobo se comiera a Caperucita. Tendría menos sentido todavía.

¿Podríamos contar la historia sin el planteamiento? Sí, pero entonces no captaríamos la moraleja de la historia, que consiste precisamente en hacer caso de tu madre. Por lo menos yo la entiendo así.

Estructura clásica en cine o tele

Si hablamos de películas la estructura es un poco más clara puesto que la mayoría de veces podemos ver bastante claros los tres actos. Nos presentan a un personaje al que le pasa algo (detonante) y decide hacer algo (propósito), vemos que le pasan una serie de cosas (núcleo)  para conseguir al final, o no, su propósito (desenlace).

En ficción televisiva puede parecer un poco más complicado ya que muchas de las series que vemos dejan muchas tramas abiertas para los siguientes episodios y parece que no hay desenlace ni planteamiento. Si analizamos una serie tomando todos los episodios de una temporada, el primero sería su planteamiento y el último el desenlace, el resto de los episodios de la temporada serían el núcleo, siempre hablando de la trama principal.

En cada episodio encontraremos la misma división por actos, aunque queden tramas por concluir, cada episodio va de algo. Siempre empiezan presentando la temática del episodio, para cerrar de alguna manera ese tema en concreto aunque queden las tramas verticales abiertas, en las que también se habrá avanzado en el episodio.

La publicidad hace que en lugar de tener 3 actos tengamos 5, por ejemplo. En el que el primero es la presentación, luego vienen 4 que serían el núcleo y un acto final que sería el desenlace. En televisión diseñas un poco los actos pensando en las pausas publicitarias de manera que dejas tramas en alto o ganchos para que el público vuelva después de la publicidad. 

Pero tanto si analizamos una serie episodio a episodio, como por temporadas, encontraremos la estructura clásica de la división en tres actos.

Breaking Bad es una serie que si la analizas por completo puedes ver la división en tres actos. La primera temporada, sería el primer acto: en el que conocemos al personaje, a su mundo ordinario y le vemos cómo va metiéndose en un mundo cada vez más complejo hasta llegar a crear un personaje con el que decide dar el paso y meterse de lleno en otro mundo. Y la última temporada es el cierre de ese personaje. Su final. Mientras que el resto de temporadas son un gran núcleo que nos cuenta cómo ha llegado el personaje del primer episodio a convertirse en el que vemos en el último.BB-explore-S1-980x551-clean

Si contamos esa historia es que hay algo que contar. Parece una tontería esto que digo, pero deja de parecértelo cuando intentas rellenar una estructura con puntos de acción o pulsos dramáticos  y te das cuenta de que no tienes suficientes o que no son lo suficiente potentes.

Estructura clásica en tiempo o páginas

Una serie son 70 minutos, una película digamos que 90. Si usas un formato profesional para escribir tu guión y lo haces bien (usando las palabras y las descripciones justas) puedes asumir que una página es un minuto. Para una película tendrás que escribir 90 páginas.

Acto 1: 25 páginas

Los primeros minutos los tienes solucionados. La presentación del personaje, su mundo ordinario, el detonante o elemento incitador (hablaremos de ello más adelante) y la decisión que le llevará a vivir el segundo acto: la llamada a la aventura.

Acto 3: 15 páginas

Sí me he saltado el acto 2. Es que probablemente este lo tengas bastante claro. Sabes desde dónde sale tu personaje y hasta dónde tiene que llegar. El final es algo que puedes escribir más o menos rápido si lo tienes claro.

Acto 2: 50 páginas

Aquí viene lo complicado, por eso lo he dejado para el último lugar. Sabes de dónde sales y a dónde vas a llegar, pero qué pasa para que tu personaje llegue ahí? ¿Cuántas cosas le pasan? ¿Tres? Tienes que escribir 50 páginas. ¿Tienes obstáculos suficientes? Si no los tienes tu personaje llegará al final en la página 45 y te faltarán 30 minutos de película.

Vale, usarás personajes secundarios. Pero si tu personaje principal apenas tiene 20 páginas, ¿merece ser un personaje principal? ¿Es lo que ibas a contar tan importante?

El segundo acto  es lo que mejor planificado tienes que tener. Buenos personajes, buenos antagonistas, buenos obstáculos te ayudarán. Pero sobre todo una buena planificación de todos los elementos, como si fueran piezas de un puzzle, es lo que te ayudará a montar el guión después sin perderte. Si tienes suficientes pulsos dramáticos pero todos son igual de intensos tendrás un segundo acto aburrido. No sólo necesitas tener buenos pulsos sino que tienes que poderlos graduar en intensidad para ir subiéndola a medida que avanzas en la narración. Por supuesto tienes que conseguir que un acontecimiento te lleve a otro, para que la narración avance y además todo tenga lógica.

Si no lo has hecho nunca te recomiendo que busques los tres actos en todo lo que veas: películas o series. Acostumbrarte a detectar la estructura de los guiones es necesario para integrarlo en tu ADN y que cuando escribas o planifiques hacerlo (que puede tomar más tiempo que la escritura) lo hagas de forma natural, una buena forma de hacerlo es escaletando las series que te gustan. Yo lo hago con Unbreakable Kimmy Schmidt, si mis apuntes te sirven de algo úsalos!

About the Author

Soy Clara Tiscar, escritora y mentora de autores. Trabajo con autores perseverantes que creen en su talento y quieren mejorar su técnica.

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[…] entrada de la serie “Cómo escribir un guión” os contaba la importancia de la estructura y cómo sigue funcionando perfectamente la estructura clásica en nuestros […]

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