10 razones por las que una novela no gusta | Clara Tiscar

10 razones por las que una novela no gusta

By Clara Tiscar | Técnicas narrativas

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Ene 26

¿Le has dado a leer a alguien tu novela y te ha dicho que no le ha gustado? ¿Has conseguido saber las razones por las que tu novela no gusta? Es difícil que eso pase, aunque la novela sea una mierda. Tampoco es raro que veas que a alguien no le ha terminado de gustar pero no sepa explicarte las razones.

Generalmente, dime si tu experiencia es diferente, cuesta encontrar personas suficientemente críticas con lo que escribes en tu entorno más inmediato, por lo menos cuando empiezas. Tienes que insistir mucho en que no se corten, que te digan la verdad.

Pero aún y así, si eres una persona observadora te darás cuenta cuando algo no les acaba de encajar. Te dicen que sí, que les ha gustado, pero lo hacen desapasionadamente, sin ningún tipo de entusiasmo. O peor: con entusiasmo fingido. Preguntas por qué no ha gustado tu novela, y suelen negártelo acompañado de un bah, no me hagas caso, si yo no entiendo de eso o es que yo no suelo leer este género.

A veces les sacas las verdad, no les ha gustado del todo pero no quieren o no saben explicarte. Si tienes la suerte de encontrar a alguien que te dé razones concretas, escucha atentamente, intenta aprender de lo que no ha gustado.

En este artículo he querido tipificar o clasificar los problemas más frecuentes que detecto en las novelas que leo. Poco a poco iré analizando cada uno de estos tipos de problemas en otros artículos. Pero antes, una pequeña reflexión sobre pedir opiniones, a quién pedírselas y qué hacer con ellas.

Las opiniones de tu entorno debes tomarlas con moderación

Cuando tu novela gusta a todo el mundo

Si tu novela les ha encantado tienes que ampliar el radio de distancia para buscar otras opiniones menos comprometidas antes de venirte arriba y dar por hecho que has escrito un bestseller.

Busca personas que lean el género que has escrito y que estén dispuestas a opinar con sinceridad. Si las encuentras, y dan opiniones de calidad, inclúyelas en tu lista de lectoras cero. Puedes recurrir a alguien que escriba (gente que conoces de cursos o de grupos de escritoras) y a gente que lea (busca grupos de lectura, virtuales o no, por ejemplo).

El objetivo es conseguir que quien te lea pueda decirte, por lo menos, si el libro le ha gustado o no, lo ideal es que te lo pueda explicar.

Cuando tu novela recibe comentarios negativos

Escucha atentamente. Lo que tendemos a hacer siempre es justificar el error que nos han detectado. Y en cuanto empiezas a justificar dejas de escuchar. Si tienes que justificar es que no has hecho el trabajo bien, cuando alguien lea la novela en su casa, sin tener acceso a ti, todo tiene que quedar claro y bien explicado.

Cuando ya tienes claros los comentarios, analiza tu novela y piensa entonces si esa persona tiene o no razón. La mayoría de las veces la tienen.

El problema es cuando nos dicen que no ha gustado pero no saben explicar por qué o lo que te dicen es la consecuencia de un error pero no sabes detectar su causa.

Ahora sí, aquí van 10 tipos de fallos que tienen las novelas y que, como decía, iré desarrollando en artículos posteriores.

Por qué tu novela no gusta

1. Problemas con el narrador y el punto de vista

El narrador suele ser con primero que se encuentra la persona que lee tu libro y quien le vas a estar contando la historia. Si la voz narradora no cae bien a la lectora, mal empezamos.

Confundir autor y narrador

Cuando empezamos a escribir confundimos autor y narrador. Es habitual y difícil para mucha gente distanciarse lo suficiente para que la voz narradora sea una voz propia y diferenciada de la del autor.

A veces, y esto es mucho peor, al leer te das cuenta de que el autor secuestra al narrador para meter sus opiniones, o simplemente para lucirse.

Cuando cuenta en lugar de mostrar

Otro problema frecuente es pensar que los narradores narran. Y sí, pero un buen narrador lo que hace es transmitir una historia para que la persona que la recibe la pueda recrear en su imaginación. Un buen narrador lo hace con los cinco sentidos y consigue que quien lee vea, huela y sienta lo mismo que el personaje.

Cuando hay incoherencias o mal uso del narrador o del punto de vista

A veces el error es la elección del narrador. En muchas ocasiones choca con el punto de vista elegido. Simplemente es imposible, mucho cuidado con los narradores en primera persona que conocen los pensamientos de todo el mundo. O los narradores testigo que tienen el don de estar en todas partes.

2. Problemas de redacción y estilo

Mala ortografía, mala puntuación, problemas de vocabulario, falta de destreza en las descripciones…

Sobre muchos errores de redacción hablé en el artículo 10 errores de redacción que te delatan como principiante.

3. Problemas con el argumento

Cuando no pasa nada

Una novela aburrida. No genera interés por saber qué le va a pasar a continuación al protagonista. No pasa nada en toda la novela.

Cuando el argumento es malo

No todas las ideas que tienes para una novela son buenas, y por mucho que sea una buena idea, no tiene por qué dar lugar a una buena novela. Uno de los problemas de un mal argumento es que no pase nada, pero también puede que sí, que pasen cosas pero que el argumento siga siendo malo.

Hay argumentos malos por muchas razones, estas son algunas:

Falta de originalidad

Ya has leído esa historia mil veces, y todas han mejores. Y no es que sea imposible escribir una buena novela con una idea ya usada, de hecho es posible clasificar todas las historias en una serie de tramas maestras, pero muchas novelas parecen una mala imitación de otras. Están llenas de tópicos y parecen malas copias.

Falta de credibilidad y verosimilitud

Puede que sea el argumento completo, a veces son los detonantes, o los finales. El caso es que lo que ocurre en la novela es completamente inverosímil. Y, ojo, que todo cabe en una novela, siempre y cuando sea coherente con las reglas del universo y el personaje previamente establecidas.

Cuando el argumento podría ser bueno pero no está bien desarrollado

Ay, esto pasa muchas veces. Y por un montón de razones. A veces la idea, en general, es buena; pero habría que escribir un libro totalmente diferente para que funcionara.

También ocurre que hay una falta de desarrollo en el argumento, se tiene una buena idea, un buen punto de partida pero no se ha sabido sacar provecho de los conflictos, crear buenos personajes, generar tensión… Todo esto es debido a falta de técnicas narrativas y de planificación. Planificando, llegaré a eso un poco más abajo, puedes evitar todos los problemas, o casi.

4. Problemas con los personajes

Uf, los personajes dan muchos problemas a las escritoras. Una mala creación de personaje puede convertir tu novela en aburrida, tópica, inverosímil…

Algunos de los problemas más habituales de los personajes son los siguientes:

Cuando el personaje no está bien desarrollado

Porque es plano, incoherente, no es creíble o porque no consigues que el lector empatice con él.

Cuando los personajes no tienen objetivos y motivaciones claras

Por un lado corres el riesgo de entrar en la falta de verosimilitud: ¿alguien sin una motivación por qué iba a hacer eso?

O al contrario: ¿cómo alguien que tiene las cosas tan claras no hace nada para evitar (pon aquí lo que sea)?

Además, si el personaje no tiene objetivo y motivación, enfrentarle al conflicto va a ser mucho más complicado, por lo que tendremos también un problema de conflicto (punto siguiente).

Cuando el escritor no se ensaña con los personajes

Es también un problema de conflicto y de planificación, pero que repercute negativamente en la percepción del personaje y acaba haciendo parecer que el personaje lo tiene todo fácil o que no se esfuerza lo suficiente para conseguir sus objetivos. Cuanto más dura es la lucha mejor se vive la victoria.

5. Problemas con el conflicto

El conflicto es uno de los pilares de una buena historia.

Cuando no hay conflicto

Antes hablaba de argumentos en los que no pasa nada, generalmente es por falta de conflicto.

Puede ser que sí haya conflicto, que el personaje tenga problemas, pero tan fáciles de superar que son irrelevantes.

Cuando el conflicto y los objetivos del personaje no están alineados

Cuando el personaje tiene un objetivo y los obstáculos que se encuentra, y que tiene que superar, no tienen nada que ver con ese objetivo. Los supera, al final consigue su objetivo pero la cosa se queda en algo raro, porque ¿qué era realmente lo que querías contar?

Cuando no hay un buen oponente

Puede ser un problema de diseño de personajes. Un antagonista que no tenga motivación u objetivo puede convertirse en un mal oponente.

El antagonista no se lo puede poner fácil al protagonista y la autora no puede crear un protagonista tan perfecto que pueda con todo, porque entonces también entramos en la falta de credibilidad.

Cuando la solución al conflicto no es satisfactoria.

Ya sea porque el protagonista no es el artífice de la victoria o porque acaba obteniendo una victoria de aquellas que parecen sacadas de una chistera de mago, un deus ex machina clásico.

6. Problemas con la estructura

Los problemas de argumento muchas veces tienen que ver con una falta de trabajo en la estructura y la planificación. Tenemos una idea nos lanzamos a escribir. Y luego pasa lo que pasa.

Mal inicio

Empieza mal y tienes muchos números para que abandonen tu novela.

Quizás lo más difícil cuando empezamos a escribir novelas es decidir en qué punto de tu historia empiezas la narración, generalmente pecamos de explicar demasiado, de empezar demasiado atrás. El detonante es algo que tiene que llegar rápido. Si no, es cuando decimos que una novela tarda mucho en arrancar, y eso muchas lectoras no lo perdonan.

Mal final

¿Y qué me dices de cuando un mal final te estropea una historia que, de otra manera, te habría encantado? Lo dicho antes: finales sacados de la manga en plan deux ex machina, finales inverosímiles, victorias que no firma el protagonista…

Problemas que una estructura más trabajada hubiera podido solucionar

Son muchos: segundos actos demasiado cortos (finales precipitados), segundos actos demasiado largos y en los que encima no pasa nada, una mala elección del orden en el que cuentas los acontecimientos…

Zonas aburridas

Cuando de vez en cuando te encuentras con páginas de las que podrías prescindir, por ejemplo en un segundo acto, como decía antes, en el que no pasa nada. O con escenas sueltas aquí y allá que no tienes claro por qué están en la novela. Esto es un problema que la planificación podría haber evitado.

7. Problemas de dosificación

Los problemas con la dosificación tienen que ver con la habilidad y el dominio de las técnicas narrativas y con la planificación: pensar dónde, cómo y por qué vas a transmitir información o vas a hacer una elipsis.

Con la información

Ya he hablado antes de infodumping en el blog. Pero los problemas con la dosificación de la información son más que estos: como cuando la sueltas toda de golpe, o la repites varias veces, o cuando no sabes jugar con la información para no decir la verdad sin mentir o para no guardarte información sin parecer que engañas.

Con el tiempo

La dosificación del tiempo también es complicada. Las elipsis o saltos de tiempo son necesarios, pero también pueden ser un peligro; como cuando saltamos directamente a un desenlace y nos privan de conocer el desarrollo.

Con los temas que se tratan

Aquí el problema no es de mala dosificación de la información sino de querer explicar demasiadas cosas en una sola novela. Es un problema muy recurrente en las primeras novelas, tenemos tanto que contar que queremos meterlo todo dentro. Y no. Hay que tener claro el tema y el conflicto y explicar la historia de modo que se ciña a ese tema. Si te quedan cosas por decir, genial, podrás hacerlo en otra novela.

8. Problemas con los escenarios

Los escenarios o el universo en el que se desarrolla la historia también son problemáticos. En unos casos por exceso de información, en otros por todo lo contrario:

Exceso de descripciones

Aquí entra en juego la pericia y el “arte” de describir, pero también es un problema de dosificación, de aportar más información de la necesaria y que, aunque la autora la conozca, no es relevante para la historia.

Problemas de diseño del universo

Cuando creamos un entorno fantástico, mitológico, histórico y tenemos tanta información y tantas posibilidades que como no podemos elegir lo metemos todo dentro. Y no. Necesitas diseñar un universo que funcione para tu historia, que permita que la historia se desarrolle (y necesitarás explicar lo necesario para que se entienda) y que complique a los personajes. Si diseñas un mundo que no es problemático puede que tus personajes superen sus obstáculos con demasiada facilidad o que solo tengan un tipo de conflicto.

Teatro de marionetas

Yo le llamo teatro de marionetas a aquellas situaciones en las que los personajes solo hablan. No sabemos dónde están ni qué hacen mientras hablan. A veces tenemos una vaga idea del escenario, una imagen fija, y, como en el teatro de marionetas, tenemos un marco poco trabajado y unos personajes que flotan mientras hablan.

Los personajes de muchas novelas parecen carecer de cuerpo y ser bustos parlantes.

Para evitarlo tienes que poner a los personajes en acción, para eso es importante un buen diseño de las escenas y que los personajes se relacionen con su entorno (miren, toquen, huelan…)

9. Problemas de planificación

La mayoría de los problemas que he comentado hasta ahora se solucionan con una buena planificación, porque planificar implica tener en cuenta estos elementos.

Pero, además, la falta de planificación puede implicar incoherencias, errores en las tramas, agujeros argumentales o problemas en los personajes, porque diseñar los personajes forma parte de la planificación.

He leído novelas en las que el personaje se acuesta un martes y se levanta un sábado. No hace mucho leí una en la que el personaje se rompe una pierna y no le afecta en absoluto a su vida, de hecho ni se vuelve a mencionar.

Una novela con poco conflicto, o con una estructura demasiado simple o una trama que no queda bien atada son fruto de una mala planificación.

Olvidarte de lo que le ha pasado al personaje en la escena anterior es fruto de la falta de planificación y de escribir a rachas, tan de tarde en tarde que ni te acuerdas de lo que has escrito. Por supuesto se evitan con una buena rutina de escritura, para empeza. Y para acabar con corrección y pidiendo opiniones sobre la novela. En las primeras lecturas ya se descubren errores que así no serán publicados.

10. Falta de herramientas narrativas

La historia es buena, los personajes están bien trabajados, el conflicto puede dar juego pero todo se pierde por culpa de la falta de habilidad de quien escribe.

Las herramientas o técnicas narrativas te ayudarán a crear tensión y a generar expectación en el lector, a variar el ritmo, a escribir buenos diálogos, a jugar con la información. Para escribir una novela necesitas conocer a fondo los elementos narrativos y saber para qué los pones donde los pones. Y por qué se lo cuentas al lector como se lo cuentas. Además, ciertas herramientas como las elipsis, los puntos de giro o los ganchos te ayudarán a escribir una historia que tenga propulsión (que siempre vaya hacia adelante) y que enganche al lector.

Para escribir una novela hace falta más que ponerse a escribir, todo tiene que ser intencionado. Para escribir necesitas intención y para ello es necesario saber qué quieres conseguir, cuando lo sepas podrás escribir con esa intención.

About the Author

Soy Clara Tiscar, escritora y mentora de autores. Trabajo con autores perseverantes que creen en su talento y quieren mejorar su técnica.

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(4) comments

Robertino Ferro 1 febrero, 2018

Muy buenos consejos, gracias!

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María Eugenia 28 enero, 2018

Buenísimo el post. Más bien parece un curso exprés. Por lo menos para mí, que desde hace poco estoy aprendiendo lo que puedo en este inmenso mundo de la escritura. Gracias Clara por tantas y tan buenas lecciones!

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